Así quiere reindustrializarse España para ser sostenible, pero también más competitiva

La revolución tecnológica, la transición energética y la situación geopolítica internacional son los principales factores que están impulsando lo que se conoce como reindustrialización de España. El primero de ellos está cambiando el paradigma energético de casi todos los sectores productivos, el segundo es una necesidad urgente que viene impuesta por el cambio climático y el tercero ha sido motivado por determinados conflictos y crisis globales que han demostrado que Europa no puede depender de terceros países en lo que a energía y suministros se refiere. Así las cosas, cabe preguntarse por las oportunidades emergentes de la mano de esta apuesta nacional por la industria, pero también de qué depende su éxito, en qué punto se encuentra el proceso y cuáles son los hándicaps que han de ser superados.

Para abordar estas y otras cuestiones, El Confidencial y aelēc organizaron un foro titulado Industria, transición y energía: la red del mañana, constituido por dos mesas redondas y que, además, contó con la participación de Rebeca Torró Soler, secretaria de Estado de Industria, quien subrayó la importancia de que “industria y energía vayan de la mano y de forma coordinada, porque son la base del futuro del sector productivo de nuestro país”. En su opinión, “el crecimiento industrial repercutirá en una mayor vertebración territorial, unos índices de empleo todavía más altos y una mejor calidad de vida de toda la ciudadanía”. Por ello, “este Gobierno abraza el cambio de paradigma y apuesta por una autonomía estratégica que nos permita generar energía limpia y a precios asequibles, solo así seremos independientes energéticamente y tendremos una industria competitiva”, apuntó.

La secretaria de Estado recordó que ya en 2022 se alcanzó el récord de producción solar y fotovoltaica en España, y puso en valor la importancia que están teniendo los proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica (Perte) de cara al fortalecimiento de la industria. “Hemos lanzado la primera convocatoria del Perte de descarbonización industrial. Se trata de una línea con una inversión total de 1.000 millones de euros, el 50% en subvenciones directas y la otra mitad en préstamos con bajo interés. Llegarán a las empresas con el objetivo de materializar proyectos fuertemente transformadores”, concretó. Para concluir su discurso, Rebeca Torró Soler remarcó: “No habrá inversión, ni mercado en desarrollo, en aquellos territorios que no acepten la vía de oportunidades que significa la transición energética. Necesitamos una industria más sostenible, limpia y eficiente. Es, al mismo tiempo, nuestro gran potencial, ese elemento diferenciador que tiene España”.

La primera de las mesas redondas de la jornada tuvo por título Industria y autonomía estratégica europea y contó con la participación de Roberto Moral, director de Arquitecturas y Sostenibilidad de Cisco; Miguel Ángel Castillo, vicepresidente de Desarrollo Tecnológico de Aernnova, y Álvaro de la Haza, vicepresidente ejecutivo de Grupo Cosentino.

Para Roberto Moral, como representante de una compañía tecnológica afectada por las interrupciones y demoras provocadas por la coyuntura geopolítica en la cadena de suministros, la clave es “tener la capacidad de diseñar y fabricar en Europa y, más concretamente, en España, los semiconductores que necesitamos”. Bajo su perspectiva, “ya se están dando pasos en ese sentido y en nuestro país no podemos quedarnos atrás, debemos participar en ese ecosistema”. A la vez, en el camino hacia una industria más verde, el representante de Cisco en el coloquio reconoció que “el propio diseño de los chips ha variado: ahora se busca que sean más eficientes, dando un mayor rendimiento con menos consumo. Todo ello, trabajando con criterios de ecodiseño y economía circular”.

Por su parte, Miguel Ángel Castillo enfatizó: “A la hora de superar el reto de la sostenibilidad, no debemos perder competitividad por el camino, sino todo lo contrario. Hay que armonizar ambos parámetros, ser productivos y crecer para beneficiar a nuestros inversores y empleados, pero, a la vez, ser útiles a la sociedad en su conjunto”. Del mismo modo, el vicepresidente de Desarrollo Tecnológico de Aernnova quiso llamar la atención sobre “lo relevante de la dualidad» del sector que representa: «Esta industria tiene una vertiente comercial que todos conocemos, pero también está enfocada a la defensa de nuestra forma de vida en su vertiente militar”.

Con la primera apreciación coincidió Álvaro de la Haza, y corroboró que “la competitividad debe ser cuidada y preservada”. Sobre la transición energética, detalló que “actualmente los costes de la energía están sujetos a unos vaivenes difíciles de gestionar y esto dificulta ser competitivos”. El vicepresidente ejecutivo de Grupo Cosentino explicó que, “por ejemplo, estamos pagando el gas muchísimo más caro que en Estados Unidos y esto nos perjudica”. Acerca de esta cuestión manifestó que “la máxima europea de quien contamina paga, paradójicamente, nos está perjudicando, porque todavía no es un concepto generalizado en todo el mundo”.

También a la Unión Europea se refirió Roberto Moral, pero en esta ocasión para elogiar su postura: “Desde la UE, ya se definió un plan de acción para digitalizar el sistema energético y dio una serie de recomendaciones para las infraestructuras críticas”. Entre los puntos cruciales para conseguirlo, el director de Arquitecturas y Sostenibilidad de Cisco expuso que “los recursos que permiten digitalizar la red eléctrica son fundamentales para asegurar que la transformación del sistema energético pueda asumir nuevas fuentes de energía y, además, aplicar los más estrictos cánones de ciberseguridad”. Respecto a esta cuestión, su compañero Álvaro de la Haza matizó que, “pese a todo, no se puede materializar la transición energética únicamente con energía solar, al menos en nuestro caso, sino que también se necesitan otros vectores como el hidrógeno y el biometano”.

Un sector cuya descarbonización ya depende de esos «otros vectores» es el aeronáutico. “Pese a que realmente solo el 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero procede del transporte aéreo, el foco está sobre nosotros. Esto nos obliga a ser más responsables, eficientes y sostenibles, sin perder competitividad”, afirmó de nuevo Miguel Ángel Castillo. Sin embargo, admitió que el gran hándicap es que “no se trata de una actividad fácilmente descarbonizable, porque el enorme peso de los aviones demanda un combustible que tenga un desempeño similar al del queroseno”. Es ahí donde cobran relevancia los combustibles sostenibles y cuyo porcentaje obligatorio sobre el total repostado irá elevándose por requerimientos de la UE hasta el año 2050. “De no hacerlo así, el sector español continuará necesitando seis millones de toneladas de queroseno al año. Todo esto refleja que el entorno es complejo, pero que existen oportunidades para aquellos que sepan reaccionar”, confirmó.

El último debate del foro tuvo por título La transición ecológica industrial como proyecto país y estuvo participado por Elena Ruiz García, VP Sustainable Business de NH Hotel Group; Álvaro Sánchez, head of Sales de Siemens Grid Software, Iberia; Carol Blázquez, head of Innovation & Sustainability de Ecoalf, y Laureano Álvarez, socio de Deloitte.

El representante de Deloitte en la mesa redonda aclaró para iniciar su exposición que “en España históricamente hemos estado por debajo de la media de los niveles de empleo industrial. Por esta razón, cada vez que ha habido una crisis, hemos sufrido más que otras economías de nuestro entorno. Para reindustrializar el país —continuó—, necesitamos una energía más barata de la mano de las renovables. De este modo, las empresas podrán reducir costes, competir mejor en el mercado y apostar más por el capital humano”. No obstante, Laureano Álvarez también precisó dónde se encuentra el cuello de botella: “En los suministros y la red eléctrica”.

Desde Siemens, coincidieron con esta lectura de la situación: “España tiene recursos, conocimientos y experiencia, pero tenemos algunos retos que afrontar para convertirnos en un hub energético, entre otros reducir los vertidos de energía o aprovechar las bondades del hidrógeno verde”. Para Álvaro Sánchez, head of Sales de Siemens Grid Software, uno de los problemas es que “la regulación va un paso por detrás de la tecnología y el mercado. Necesitamos crear nuevos modelos de regulación eléctrica para que los consumidores participen en el mercado, por ejemplo, aportando energía sobrante a la red desde su vehículo particular”.

Respecto a las redes, Álvaro Sánchez constató que “no están preparadas para la transición energética” y especificó que “estamos hablando de la descarbonización total del sistema, esto requiere duplicar la capacidad. En otras palabras, habría que construir en 10 años el doble de la infraestructura que hemos construido en cien años”. Sobre el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), elogió su ambición porque “es preferible que sea de máximos, aunque no sea realista”. Como solución a la problemática de la capacidad de la red, propuso, entre otras medidas, “utilizar la tecnología para exprimir la red hasta sus límites técnicos”.

Afinando en su análisis, la receta para solucionar la saturación de la red puesta encima de la mesa por Laureano Álvarez fue “más inversión”. Bajo su punto de vista, “deberíamos instalar 12 gigavatios de renovables al año para cumplir con el PNIEC y, sin embargo, no hemos superado los seis gigavatios en el mejor ciclo”. También señaló como reto “mejorar el almacenamiento para compensar la intermitencia de las renovables”.

Los otros sectores representados en la mesa redonda igualmente compartieron sus propuestas para acometer la reindustrialización de la mano de una energía más sostenible. Así, Carol Blázquez destacó que “actualmente las responsabilidades no son asumidas por los consumidores ni por las empresas que no respetan el nuevo paradigma, sino que el impacto medioambiental lo pagamos todos y el planeta”. Para evitarlo, la experta de Ecoalf indicó que la UE ya trabaja en un Pasaporte Digital de Producto que “recogerá la trazabilidad de las materias primas y las cadenas de suministros, con el objetivo de ser transparentes. Se trata de que el consumidor tenga toda la información a su alcance y pueda tomar las mejores decisiones”, sostuvo.

Finalmente, Elena Ruiz García confirmó que “en el sector turístico estamos pasando de un modelo de veto, en el que primaba no trabajar con aquellos que no tuvieran criterios de sostenibilidad, a otro de influencia, en el que se busca que todo el ecosistema contribuya”. En relación con la regulación, la VP Sustainable Business de NH Hotel Group reivindicó que “debe llegar de forma ordenada, no como un tsunami. Y, al mismo tiempo, la Administración debería trabajar en incentivar el consumo”.

EL CONFIDENCIAL – 18 de enero 2024