La escasez creciente de trabajadores industriales y la necesidad de proteger a los que aún permanecen en las líneas de producción están acelerando la automatización de las fábricas europeas, una transformación estructural que podría alcanzar niveles relevantes de autonomía en un horizonte de diez años.
La población en edad de trabajar caerá un 18 % en la Unión Europea hasta 2050, según la firma de consultoría estratégica Roland Berger, un envejecimiento demográfico que será más acusado en países como China, donde la fuerza laboral disminuirá un 24 %, según los datos recogidos en un informe sobre el fenómeno de la «fábrica a oscuras» (lights-out factory) para afrontar la falta de mano de obra.
El proceso de automatización industrial lleva ventaja en China, con 295.000 robots industriales instalados en 2024, de acuerdo con la Federación Internacional de Robótica (IFR por sus siglas en inglés).
La industria europea tiene también la vista puesta en la automatización progresiva de sus procesos, según señala el socio responsable del sector industrial y de la práctica de operaciones de Roland Berger Iberia, Pol Busquets, quien advierte de que en sectores con procesos complejos y volúmenes bajos «va a ser más difícil conseguir niveles altos de automatización».
El mercado global de robots industriales está creciendo a un ritmo del 6 % anual desde 2015 y se espera que supere las 700.000 nuevas unidades en 2028, un 29 % más que en 2024, con Asia acaparando tres cuartas partes del total, frente al 16 % de Europa, de acuerdo con el informe «World Robotics 2025» de la IFR.
Alemania está a la cabeza en Europa con cerca de 27.000 unidades instaladas y España ocupa la tercera posición con 5.100, mientras China acumula más de dos millones de robots en funcionamiento, el mayor ‘stock’ operativo del mundo.
La robotización para prevenir riesgos laborales
La falta de personal no es el único motor del cambio, como subraya el máximo responsable de la división de robótica de Stäubli España, Josep María Serra, que incide en que la robotización no siempre busca sustituir empleo, sino también sacar a las personas trabajadoras de procesos que pueden dañar su salud.
En este sentido, señala que las instalaciones sin presencia humana permanente (fábricas a oscuras) se encuentran en Europa todavía en estado embrionario, salvo en logística y farmacéutica.
La industria farmacéutica concentra algunos de los casos más avanzados de esa lógica preventiva, con robots operando en entornos asépticos donde la presencia humana introduce riesgos de contaminación.
De esta forma, se manejan con seguridad sustancias activas que no pueden estar expuestas al contacto directo con personas, al tiempo que se pueden ejecutar procesos de esterilización y llenado que exigen condiciones imposibles de garantizar manualmente.
Mejoras en productividad sin prescindir del trabajador
La industria alimentaria ilustra con nitidez la dimensión económica del proceso de automatización, como explica el director general de PWR Pack, Peter Mellon, que gestiona una empresa especializada en soluciones de envasado automático.
Una panadería que produce mil galletas por minuto seis días a la semana necesita 40 operarios por línea en tres turnos, pero puede sustituirlos por doce robots con una inversión de 2,4 millones de euros que se amortiza en menos de dos años gracias a un ahorro anual de 1,4 millones en costes laborales, «un retorno que la mayoría de las empresas acepta siempre que no supere los tres años», dice Mellon.
Mellon matiza que las fábricas completamente autónomas convivirán con instalaciones donde la mano de obra cualificada seguirá siendo necesaria para gestionar los cambios de producto y las tareas de limpieza, con muchos menos trabajadores que hoy, pero sin que la figura del operario desaparezca.
El Diario de Santiago.es – 15 de junio 2026
