El IPC se modera hasta el 7,3% por la energía, pero el precio de los alimentos se dispara un 15,4%

Anota su mayor diferencial de la historia con la media europea y su menor subida en octubre desde 2013, mientras que la inflación subyacente se mantiene estable en un 6,2%

La caída de la energía tras el verano está aplacando, de momento, la espiral inflacionista, pero los precios de los alimentos siguen disparados y baten un nuevo récord (15,4%). A la espera de un invierno que, parece, nunca acaba de llegar, el abaratamiento del gas y la electricidad en los mercados internacionales se ha ‘comido’ 3,2 puntos de inflación en solo dos meses: 1,6 en septiembre y otros tantos en octubre, hasta pasar de los dos dígitos estivales a un 7,3%, según el dato confirmado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sigue siendo un registro altísimo, pero los precios se moderan por tercer mes consecutivo y despiertan la esperanza, cada vez más fundada, de que España ha doblado, por fin, la curva de la inflación.

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El índice de precios de consumo (IPC) anota su mayor diferencial de la historia con la media europea, mientras que la inflación subyacente, que es la que más preocupa —al descontar la incidencia de los elementos más volátiles, entre ellos la propia energía—, se mantiene estable en un elevado 6,2%. España es, después de Francia, el país donde menos se ha encarecido la vida en el último año. Pese a todo, los precios subieron un 0,3% en el último mes, aunque al menor ritmo para un octubre desde 2013.

La energía baja, y de qué manera, respecto a septiembre. El menor consumo —debido a las medidas de ahorro energético, el descenso de la actividad industrial y un clima inusualmente suave— ha provocado una caída de la demanda y, con ella, de los precios en los mercados internacionales, especialmente el europeo, que era el más tensionado. España no es ajena a esta realidad, y se ve especialmente beneficiada por su dependencia exterior —igual que le perjudicó más cuando subía— y la aprobación de algunas medidas para embridar los precios, como el tope al gas para la producción eléctrica. El resultado: de los 1,6 puntos que se modera el IPC, 1,53 proceden del componente de vivienda, que incluye la luz y el gas natural.

Pero el alivio en las facturas no puede ocultar una dura realidad: la vida sigue subiendo. Lo que empezó como una crisis energética se ha contagiado al resto de la economía, y la inflación subyacente repunta un 1% respecto a septiembre. Pese a todo, la cifra anual se mantiene en el 6,2%. En otras palabras: mientras que el componente energético ha iniciado un claro camino de moderación, la incertidumbre continúa sobre los demás.

Es el caso del precio de los alimentos, que se disparó un 15,4% respecto al año pasado, un punto más que en septiembre, y alcanza un nuevo récord histórico. Este concepto añade 0,23 puntos a la inflación. En cambio, el calzado y el vestido restó 0,17 puntos tras el inicio de la temporada otoño-invierno, y el transporte quitó 0,07, en el segundo mes en vigor del tren gratuito para media distancia, cercanías y Rodalies.

EL CONFIDENCIAL – 15 de noviembre 2022