La industria española teme a que el corte de gas ruso retraiga las exportaciones a Alemania

La competitividad de las empresas exportadoras patrias sigue en aumento, pero el sector avisa de que la continuidad de los altos precios de la luz podría mermarla

La posibilidad de un cierre total al grifo de gas ruso ya forma nubarrones negros sobre las economías europeas, y ante todo sobre la alemana, la más dependiente al suministro de esta materia prima desde ese mercado. Pero las repercusiones que pueda tener en la actividad económica germana también prometen poner en jaque al resto de países vecinos. Lo avisa la industria española, que asegura que un escenario de inflación en Alemania como el que puede provocar este corte de suministro puede tener una especial incidencia sobre las exportaciones españolas a ese país, uno de los más importantes para el sector. «La preocupación de las empresas pasa más porque el motor económico de Europa gripe y merme su capacidad de compra, que por los incrementos energéticos que puedan derivarse», explica el director general de Amec, Joan Tristany, a la vez que incide en que otro efecto podría ser el freno de las inversiones españolas allí.

Ante este escenario, Tristany asegura que las empresas ya están centradas en elaborar estrategias para anticiparse a los daños que pueden dejar situaciones como esta, aunque aclara que el impacto será diferente dependiendo de la firma. «Hay que resolver el corto plazo y hacer prevención», apostilla. No solo ante un posible corte del gas ruso, sino también con otras circunstancias como las vividas recientemente con las tensiones de materias primas y de semiconductores.

Con lo que también tendrán que seguir conviviendo las empresas industriales es con los altos precios energéticos. Desde Amec avisan de que están restando competitividad a España como exportador, aunque de momento las compañías internacionalizadas continúan con buena salud. Lo muestra el Índice de Solidez de la Internacionalización que publica cada año Amec. En 2021 ha obtenido una puntuación de 7,351 sobre 10 en 2021, aumentando desde los 7,006 puntos sobre 10 de 2020. Este termómetro tiene en cuenta hasta 19 variantes, entre ellas, el número de empresas exportadoras regulares y de implantadas en el exterior, la concentración empresarial y sectorial de las exportaciones, las pymes exportadoras, la variación de las exportaciones, el peso de éstas en el PIB, la cuota de las exportaciones mundiales, la inversión en el exterior y la inversión extranjera, etc.

«La recuperación en 2021 ha ido de la mano de la industria y el mercado exterior. De nuevo se valida la importancia del sector productivo como garante de una mayor estabilidad en tiempos de crisis», explica el director general de Amec, Joan Tristany. La mayoría de los pilares que conforman este indicador avanzan de manera sólida, aunque todavía se encuentran ciertas debilidades sobre todo en la que atañe a la diversificación empresarial, intensidad tecnológica o inversión exterior y pública. En este último punto el indicador mejora levemente tras dos años de estancamiento, pero «la inversión sigue encontrándose un 200% por debajo de la del presupuesto de 2008», destacan desde la asociación.

Bloqueos ruso y argelino

Más allá de las tensiones energéticas, el sector también sufre los bloqueos comerciales de países como Rusia y Argelia. En el caso del primero la situación «es mucho más cruda» ya que hay compañías que tienen en este mercado su principal comprador. Incluso asegura que hay empresas que tienen proyectos sin cobrar y «están buscando recovecos» para hacerlo sin exponerse a las sanciones.

Pero en Argelia la situación también es fatídica para un buen número de empresas, como ya publicó este periódico. Compañías como Duro Felguera tienen proyectos parados en el país argelino del cual todavía deben cobrar 150 millones de euros. «También hay empresas con contenedores aparcados» explica el director general de la patronal, que asegura que están buscando soluciones con las afectadas y esperan sentarse pronto con la Administración.

Donde también se han encontrado trabas para hacer negocios es en Reino Unido desde que el pasado año saliera de la Unión Europea. La salida de la comunidad económica está implicando más burocracia en los intercambios comerciales, pero Tristany asegura que la amenaza viene más por la ralentización de la economía británica.

Por otro lado, sobre la paridad dólar-euro alcanzada esta semana, desde Amec explican que las exportaciones españolas a Estados Unidos serán las ganadoras, pero que habrá numerosas empresas que operan en el país norteamericano que saldrán perjudicadas. «Tenemos más de 40 asociados con planta en Estados Unidos a los que esta igualdad repercutirá sobre sus ventas a Europa».

ABC – 13 de julio 2022