Los precios registran una subida histórica y la tasa de inflación se desboca en junio hasta el 10,2%

El IPC se dispara por el encarecimiento de partidas como la gasolina y la cesta de la compra de alimentos y bebidas y fulmina cualquier posible efecto del célebre tope al gas que se utiliza para generar electricidad

El Índice de Precios de Consumo (IPC), el indicador estadístico que mide la evolución de la cesta de la compra más común en España superó en junio por primera vez en cuatro décadas la barrera del 10% y se situó en el 10,2%, un nivel insólito desde que el país forma parte de la Europa del euro. La escalada del precio del carburante y el encarecimiento de los alimentos frescos, muy vinculado al otro factor, han sido las causas señaladas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para explicar esta nueva crecida de los precios que en menos de dos meses ha hecho olvidar la puntual desaceleración en el encarecimiento del coste de la vida que tuvo lugar en abril al calor del paquete de medidas adoptado por el Gobierno.

El Ejecutivo lleva gastados más de 6.000 millones de euros de recursos públicos en tratar de embridar, sin éxito, la mayor escalada de precios desde los ochenta, sin que hasta la fecha ese esfuerzo haya tenido resultados visibles. Desde el Ministerio de Asuntos Económicos se empeñan en sostener que sin esas medidas el IPC estaría entre dos y tres puntos por encima de los niveles que muestra ahora, pero los datos difundidos por el INE hasta la fecha revelan que ese impacto está siendo mucho menor y ni siquiera llega al punto.

Este, de hecho, ha sido uno de los focos de discusión que ha enrarecido el clima entre el Ministerio de Asuntos Económicos y el INE en los últimos meses y cuya consecuencia más evidente ha sido la dimisión “por motivos personales” del hasta el pasado lunes presidente de la institución, Juan Rodríguez Poo, tras una sucesión de tirones de oreja públicos por parte de diferentes ministros del Gobierno Sánchez.

Ni siquiera la entrada en vigor en la segunda parte del mes de junio de la denominada ‘excepción ibérica’ y del tope al precio del gas que se utiliza para generar energía eléctrica que aspiraba a recortar el precio al que se vende la electricidad en el pool ha conseguido amarrar la evolución de los precios, que ya no constituyen un fenómeno exclusivamente energético. La información proporcionada este miércoles por el INE revela que el IPC subyacente, el indicador que muestra la evolución de los precios sin los productos energéticos y los alimentos frescos -cuya evolución es tradicionalmente más volátil- y que se tiene como el indicador más fiable para medir el encarecimiento real del coste de la vida, se situó en el 5,5%.

Subida de casi dos puntos en un solo mes

Los precios en junio se encarecieron un 1,8% respecto al mes de mayo, impulsados por el repunte en el precio de los carburantes, que la bonificación de 20 céntimos no ha sido capaz de atenuar, los alimentos frescos y más que probablemente por la cercanía del inicio de la campaña turística estival. La tasa interanual del IPC subió 1,5 puntos y se situó en el 10,2%, la mayor tasa en más de 37 años, en concreto desde abril de 1985, según los datos avanzados publicados este lunes por el INE.

Se trata de un alza de un punto y medio por encima de la registrada en mayo, y rebasa el registro histórico que se alcanzó en marzo del 9,8%. El alza de junio fue debida, principalmente, a la subida de los precios de los carburantes, mayor este mes que en junio de 2021, y al incremento de los alimentos y bebidas no alcohólicas, frente a la estabilidad registrada el año anterior. También influyó el incremento de los precios de los hoteles, cafés y restaurantes, superior al del pasado año.

Por su parte, la tasa de variación anual estimada de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumenta seis décimas, hasta el 5,5%. De confirmarse, sería la más alta desde agosto de 1993.

ABC – 27 de junio 2022