La patronal de la siderurgia propone suprimir el impuesto a la generación si las eléctricas bajan sus precios

El sector asegura estar enfrentándose “a la tormenta perfecta del aumento de costes energéticos”

El director general de la Asociación de las Empresas Productoras de Acero y de Productos de Primera Transformación del Acero de España (Unesid), Andrés Barceló, emplazó al Gobierno a convertir en permanente la supresión del impuesto a la generación eléctrica siempre que las compañías productoras garanticen que lo repercutirán en los consumidores con rebajas de precios, augurando además problemas en la economía vía inflación si la actual escalada de precios no se revierte adecuadamente.

En una entrevista a Servimedia, Barceló aseguró que el sector de la siderurgia se enfrenta “a la tormenta perfecta del aumento de costes energéticos” por los importantes incrementos en el precio de la electricidad, del gas, de las emisiones de CO2 y del petróleo y planteó la hipotética hoja de ruta que podría seguir el Gobierno para que pueda lograr una bajada en la ‘factura de la luz’.

En concreto, expuso que se podría actuar sobre la fiscalidad, eliminando a través de un decreto ley o una ley de artículo único aprobada por el Congreso el citado impuesto a la generación eléctrica “siempre y cuando se asegure de que las compañías productoras de energía eléctrica van a reducir sus precios”.

Además, propuso que se repercuta a los Presupuestos Generales del Estado la compensación a los sobrecostes eléctricos extrapeninsulares, que está motivada porque “producir energía eléctrica en Ceuta, en Melilla, en Canarias o Baleares es más caro que en la península porque ahí puede haber un sistema integrado”. “Todo el mundo está de acuerdo en que se haga, pero no se hace”, aseguró.

“El tema más complicado es el de la estructura de mercado”, apuntó el director general de la patronal siderúrgica, ya que “no es rápido, pero a nosotros no nos consta que el Gobierno haya solicitado a las autoridades europeas que empiecen a estudiarlo”. “Yo no estoy en contra del sistema del precio marginal, que tiene ventajas e inconvenientes, pero a lo mejor estaba diseñado para un periodo y que ahora no es apropiado”, afirmó Barceló.

También recordó que la subida del precio de la electricidad en el mercado mayorista “es totalmente contradictorio con los deseos y la intención de electrificar la economía”, que puede hacerse si “la electricidad es sostenible, pero si uno tiene que empeñar la camisa para comprar un kilovatio hora no tiene ningún incentivo para electrificar”.

Pese a ello, el directivo de la patronal del acero llamó a “huir de la hiperventilación” y de las soluciones “de barra de bar” porque “las soluciones de fondo son a largo plazo”, aunque considera pertinente que el Ejecutivo aborde esta cuestión lo antes posible.

Barceló admitió que los contratos eléctricos suscritos a largo plazo por la industria siderúrgica para “asegurar una parte del suministro y de los precios” van a reducir el impacto de la subida del precio de la electricidad sobre las empresas, pero “al final los restos tienen que ir al mercado”.

El director general de Unesid incidió en que, si la escalada de los precios de las fuentes de energía “se prolonga mucho en el tiempo, se va a producir un problema de inflación general y de problemas genéricos que van a afectar a nuestro sector como a todos”.

Por ello, cree que esta situación va a tener consecuencias para los consumidores, ya que “las empresas no son la Cruz Roja, están para ganar dinero, si aumentan sus costes y pueden, lo repercutirán en los precios”.

El representante de la patronal siderúrgica afirmó que “la pérdida de competitividad” del sector en España “está en lo que es adicional al precio de mercado”, como “los servicios de ajuste, los costes regulados”, que genera un “diferencial con lo que pagan nuestros colegas en Francia y Alemania”.

“En Francia hay un esquema específico para la industria electrointensiva para que tenga un precio estable y predecible, y una parte de sus costes estén asegurados” y “en Alemania hay un esquema de exención de costes regulados para las empresas electrointensivas”, aseguró.

Barceló apuntó que el Gobierno “conoce perfectamente” esta situación, y que “es un tema de voluntad política más allá de las declaraciones”. “A los poderes públicos les toca tener un marco estable, que dé seguridad jurídica y que permita ser un lugar atractivo para las inversiones”, sentenció.

Sin embargo, mostró su optimismo respecto al futuro porque “la demanda se está recuperando”, al igual que “los inventarios que estaban agotados durante el año pasado”. Así, a excepción de “algún subsegmento, en general al sector le va bien, tanto en la producción de acero como en la primera transformación”.

Cinco Días – 5 de septiembre 2021