El sector inmobiliario se prepara para una ayuda limitada de los fondos europeos

Las oportunidades llegan en rehabilitación y regeneración urbana

En residencial se esperan 3.500 millones de la UE

El sector inmobiliario comienza a moverse para estar listo cuando lleguen los fondos europeos que fomentan la recuperación económica por la crisis del coronavirus. Aunque las empresas ven limitaciones e incertidumbres en la llegada de los recursos, quieren aprovechar las oportunidades que se abran, sobre todo en ciertos campos como la rehabilitación, la regeneración urbana y la transformación digital. En juego están miles de millones de euros.

“Las compañías ya están preparándose para analizar los proyectos, ver qué criterios cumplen, evaluar los ejes en los que se articulan las ayudas y haciendo un ranking de proyectos sobre los que pueden pedir ayudas”, asegura Alberto Valls, socio responsable de inmobiliario de Deloitte.

La UE ha puesto en marcha el Fondo de Recuperación Next Generation, del que España se beneficiará en 60.000 millones de euros en subvenciones y hasta 80.000 millones en préstamos. Se espera que este engranaje en cada país no esté listo hasta mediados de 2021. Los 27 establecieron como ejes para financiar proyectos la cohesión económica, social y territorial de la UE; fortalecer la resiliencia y la capacidad de ajuste de los Estados miembros; mitigar las repercusiones sociales y económicas de la crisis por la pandemia, y apoyar las transiciones ecológica y digital. Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez ha readaptado esos ejes a sus propias prioridades: transición ecológica, transformación digital, cohesión territorial y social; y la igualdad de género.

Empresas, patronales y asesores están comprobando, también gracias a los contactos con el Ejecutivo, que principalmente los proyectos que pueden beneficiar al sector inmobiliario se enmarcan dentro de los ámbitos de la sostenibilidad, de la cohesión territorial y, en menor medida, de la transformación digital. En concreto, serán claves los proyectos de rehabilitación de edificios y eficiencia energética y la regeneración de ámbitos urbanos.

Qué proyectos

Desde la patronal de los promotores APCE se explica que el parque inmobiliario en España es muy obsoleto, ya que el 75% de viviendas es anterior a la entrada en vigor de las primeras directivas europeas sobre eficiencia energética, según los datos del Plan Nacional de Energía y Clima, por lo que compromete el compromiso de alcanzar la neutralidad de emisiones contaminantes. El pasado año se visaron más de 28.000 obras de reforma, según las cifras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, muy lejos de las más de 150.000 rehabilitaciones necesarias para alcanzar los objetivos medioambientales, en opinión de la patronal.

Otro de los puntos donde las compañías pueden actuar es en la regeneración urbana, en los que los barrios se adapten a la sociedad actual, en temas como habitabilidad, eficiencia energética o confort. Según la patronal de los promotores, eso puede incluir tirar edificios viejos que no se puedan rehabilitar a cambio de una mayor edificabilidad en la construcción para que los propietarios no tengan que desembolsar nada por su nueva casa. También facilitar los cambios de usos de zonas industriales o comerciales abandonadas hacia usos residenciales, o viceversa.

Un directivo del sector de las socimis indica también la importancia de la llegada de los fondos públicos a las grandes obras de infraestructuras, que, a su vez, repercutan en beneficio del inmobiliario. Por ejemplo, en obras como el Corredor Mediterráneo para el sector logístico, o en los nuevos barrios, como en la Operación Chamartín de Madrid. En estos casos, el dinero europeo vendría a sustituir a los recursos nacionales y estimularía los proyectos. “Puede ser una aceleradora de la inversión pública”, apunta el ejecutivo. Aunque cree que, en términos cuantitativos para el sector, estas ayudas son irrelevantes. “¿Es bueno? Sí. ¿Pero es decisivo? No”, responde.

Este directivo de una socimi indica que también habrá oportunidades en regiones deprimidas, que puede beneficiar a proyectos logísticos en comunidades como Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura.

Los recursos

Todavía no se conoce el porcentaje de financiación europeo para los proyectos, pero las distintas fuentes consultadas lo calculan en el 25% del monto total. Eso significa que las empresas deberán afrontar la mayor parte de la inversión.

“De momento hay mucha incertidumbre y no se sabe cómo se van a canalizar las ayudas por parte del Gobierno”, opina Daniel Cuervo, secretario general de APCE.

Tampoco se conocen los fondos que pueden ir destinados al sector, aunque ya surgen algunas primeras pistas. En materia residencial, David Lucas, secretario general de Agenda Urbana y Vivienda, avanzó en noviembre en el Congreso que la dotación de fondos europeos de su departamento llegará a 3.500 millones, de los que 1.651 millones corresponden a 2021. En el caso del programa de rehabilitación, alcanzará los 1.550 millones el próximo año.

Otro de los avisos de los expertos a las empresas es que los proyectos deben ser nuevos y tienen que realizarse en plazos cortos, ya que el 70% de los recursos se tendrán que ejecutar en 2021 y 2022, plazo que cuadra difícilmente con los más extensos en el sector. El 30% restante se podrán disponer hasta 2026.

El socio de Deloitte, firma que como otras consultoras buscan a asesorar a las empresas en estos proyectos, aconseja a las promotoras que tengan en cuenta el componente de regeneración urbana. Además, invita a las alianzas. “Las inmobiliarias deben buscar sinergias, para que las propuestas integren varios sectores, por ejemplo, con compañías tecnológicas”, opina Vallas. También afirma que serán clave las iniciativas de mayor tamaño como “proyectos tractores” y, además, que aporten algo innovador y que vayan más allá del negocio tradicional de las compañías.

EL TAPÓN LEGAL

Plazos. Uno de los problemas que los expertos consultados ven es la burocracia que puede frenar la obtención de recursos de forma rápida. Por eso el Gobierno está preparando una reforma integral de distintas normas que permitan agilizar la concesión de ayudas, aunque siempre se debería mantener un control estricto de dónde van los recursos. Desde Deloitte también se apunta a que entidades financieras y otras empresas especializadas puedan analizar el rating de los proyectos.

Urbanismo. Otro de los problemas que el sector ve es la lentitud del planeamiento urbanístico en España, que no es acorde con los plazos para nuevos proyectos relevantes.

Cinco Días – 14 de diciembre 2020