El índice PMI de noviembre certifica una nueva caída de la economía española para el último trimestre

Los expertos estiman que la caída trimestral del PIB está siendo del 2%

La dureza de Francia contra el virus le lleva a ser el país que más sufre

El índice de actividad empresarial PMI de noviembre registra un fuerte descenso por el golpe de la segunda ola de contagios de coronavirus, principalmente por el hundimiento del sector servicios, y anticipa una caída trimestral del PIB del 2% para la recta final del año. El PMI Compuesto, que engloba la actividad del sector servicios y manufacturero, se sitúa en su nivel más bajo desde el pasado fin de mayo.

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La segunda ola de covid ha terminado con la recuperación de la economía española. Los índices de PMI que anticipan la evolución de PIB, y que durante la actual crisis han recogido con cierta precisión la evolución de la economía, muestran un fuerte retroceso de la actividad del sector privado en España.

El Índice Compuesto cayó del nivel 44,1 registrado en octubre al 41,7 en noviembre, situándose muy por debajo del nivel de 50, la frontera que indica si hay expansión o por el contrario sufren una contracción. El descenso responde una fuerte reducción en los volúmenes de nuevos pedidos que impulsó la caída de la actividad, que indica IHS Markit, la consultora que elabora el índice.

Una vez más, el declive se centró en el sector servicios, dada su mayor vulnerabilidad a las actuales restricciones de las actividades impuestas para controlar la propagación de la COVID-19. El índice específico del sector retrocedió hasta los 39,5 puntos desde los 41,4 de octubre. Supone el nivel más bajo desde junio.

Las pérdidas de empleo también aumentaron, y la caída neta de la población activa del sector privado fue la más fuerte desde junio pasado. Se han registrado destrucciones de empleo ininterrumpidamente en los últimos nueve meses.

“Los datos del índice PMI de noviembre confirman que la segunda ola está teniendo un impacto perjudicial en la economía española”, pero los expertos de IHS destacan que “menos intenso que el observado a principios de año”. Subrayan que hay sectores que presentan “relativa estabilidad” frente al sector de la hostelería y comercio.

“Con suerte, esta coyuntura proporcionará la plataforma para una recuperación en forma de W que se afianzará el próximo año. De hecho, gracias a las recientes noticias positivas sobre el desarrollo de las vacunas, existe una creciente esperanza entre las empresas de que, si pueden sobrevivir a corto plazo, una fuerte recuperación comenzará a materializarse para la segunda mitad de 2021”, comenta Paul Smith, economista de la firma.

La vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, reconoció ayer que la incertidumbre es “muy elevada”, de acuerdo con la información disponible, pero el impacto económico de esta segunda ola está “muy por debajo “del que hubo en marzo y abril, lo que supone una “buena noticia para todos”. De hecho afirmó que su previsión es que se mantenga una evolución positiva” de la economía española en el cuarto trimestre, de forma que “continúe la recuperación iniciada en el tercer trimestre”, a pesar de las previsiones de contracción económica por parte de algunas instituciones y organismos.

Algunas casas de análisis ya anticipan una caída del PIB en el cuarto trimestre de este año del 7,9% inferior al del cierre de 2019, como señala el Observatorio del Ciclo Económico en España, lanzado semestralmente por BBVA Research, Fedea y la Fundación Rafael del Pino.

Salvo milagro diciembre la economía española registrará otra pronunciada caída, pero lejos a la vivida en el segundo trimestre del año, cuando coincidió con el confinamiento, pero queda por despejar la incógnita la profundidad del descenso en la parte final del año y para el conjunto de 2020.


El Gobierno mantiene en vigor su cuadro económico en una caída del 11,2%, en línea con la previsiones de instituciones internacionales y nacionales, pero el problema es que el nuevo traspiés hace que la economía pierda impulso para entrar en el nuevo año, cuando se espera que 2021 sea el momento de la recuperación. Y aquí viene el problema, mientras el Ejecutivo maneja un repunte del 7,1%, las previsiones están enfriando lo que debería ser un fuerte rebote, pese a las expectativas que despiertan las vacunas.

Lo que parece cada vez más seguro es que la economía española será la que registre la caída más pronunciada en 2020. Los PMI de noviembre de las grandes potencias europeas vuelven a apuntar en este sentido, aunque Francia es el país que experimenta un mayor descenso al ser el más duro con las medidas de restricción para contener el virus.

El Economista – 3 de diciembre 2020