La industria: “preservar las fábricas es mejor que levantarlas de nuevo”

Las empresas reclaman seguridad jurídica, menores costes de la energía, incentivos a la demanda, reducción de la burocracia y una apuesta por las exportaciones para evitar una mayor desindustrialización.

La cumbre empresarial de la CEOE está hoy dedicada a la industria y a las necesidades de este sector para salir de la crisis del Covid-19. El presidente en España de Airbus y los de dos corporaciones del Ibex, Acerinox y Ence, han desfilado por el foro junto a representantes de otras grandes empresas industriales del país para ofrecer su diagnóstico y, sobre todo, lanzar sus reivindicaciones. Una de las ideas que se ha repetido es que el coste de levantar la industria es muy superior al de preservarlas.

El presidente de Airbus en España, Alberto Gutiérrez, advirtió de que “el impacto (de la crisis) es mayúsculo” para el sector aeronáutico. “La expresión sin precedentes nunca se ha aplicado como en este caso. Hemos visto un desplome de la movilidad en el sector aeroespacial”. “No podemos esperar. Necesitamos palancas de desarrollo para el sector como ya han hecho Francia o Alemania”, en el que se apueste por la descarbonización, la digitalización y otros aspectos.

Gutiérrez defiende los apoyos a los consumidores finales del sector. Como ya planteó ayer Luis Gallego, presidente de Iberia, pidió un plan renove de aviones. También es partidario de “dotar de financiación a las compañías aéreas”. Airbus, advirtió, está “analizando la evolución del mercado y haciendo escenarios de salida, pero habrá que ver si se produce en dos, tres o cinco años y, en función de eso, evaluar el tamaño de la compañía”. La globalización, la soberanía industrial y las nuevas formas de trabajar basadas en la digitalización son aspectos clave.

El presidente de Unesid y consejero delegado de Acerinox, Bernardo Velázquez, lamentó que en los últimos diez años el peso de la industria apenas haya aumentado y advirtió de que “una industria potente es imprescindible para el bienestar de un país”. Para ello, señaló, se necesitan medidas a corto plazo y otras que garanticen la base de competitividad. Ambas deben aplicarse en “un escenario de estabilidad, seguridad jurídica y fiscalidad estable. “Competimos por atraer negocio incluso dentro de nuestros grupos empresariales”, advirtió.

“Necesitamos precios de la energía competitivos. Los elementos diferenciadores de los márgenes son las productividad y eficiencia en procesos y, por otro lado, los componentes locales, que son la energía eléctrica y la mano de obra. O contamos con un precio competitivo de la energía o tenemos que compensarlo con mano de obra barata. El riesgo que afrontamos es que las inversiones de la industria eletrointensiva busquen otros entornos”, advirtió.

Velázquez también advirtió de que el “liderazgo europeo” en materia medioambiental también “está promoviendo la deslocalización mediante la fuga de carbono”. El entorno es muy “incierto y volátil” y es “fundamental” la “flexibilidad de la empresa”, lo que incluye entre otras medidas flexibilizar costes laborales, “atraer talento joven mediante una buena orientación profesional orientada a necesidades de la industria, promover la digitalización, valorizar residuos industriales para mejorar el medio ambiente y la competitividad, e impulsar la demanda de automoción”, así como mejorar infraestructuras como las ferroviarias o las de los puertos.

El presidente de Ence, Ignacio de Colmenares, aseguró que “la recuperación será verde” y reclamó la celebración de subastas renovables a la vuelta del verano, una aceleración del calendario del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el apoyo a los fabricantes de componentes industriales y una Ley de Costas “sin dogmatismos”. “Ahora no toca una reinterpretación de los plazos de la Ley de Costas ni cerrar una fábrica modelo de economía circular”, dijo en alusión a las instalaciones de Ence en Pontevedra.

El presidente de Consentino, Francisco Martínez Cosentino, pidió “un nuevo impulso a la industria” y “más sensibilidad con este sector”. “Es imprescindible que se aliente a la industria española desde declaraciones políticas y medidas concretas”. “No podemos permitir que se destruya tejido empresarial por sus consecuencias. Preservar la industria es más eficiente que levantarla de nuevo. Interioricemos que es un activo de nuestra sociedad y actuemos en consecuencia”.

Para mantener el pulso industrial, aludió a la importancia de animar las inversiones, evitar escaladas arancelarias, garantizar la seguridad jurídica, mejorar la relación entre la universidad y la empresa, fomentar la FP dual y derivar a la educación y sanidad las eficiencias obtenidas con la digitalización de la administración.

Martínez Cosentino reclamó además “unidad y grandes acuerdos en asuntos de Estado”. El país debe “proyectar una buena imagen de España, de moderación, apertura y modernidad. Es preciso evitar formulas radicales de todo signo”.

“La inversión privada necesita una administración ágil que acompañe a ciclos económicos. El objetivo debe ser traer inversiones y que gracias ellas tengamos más fortaleza”, señaló. Para ello, se requiere una administración pública “ágil” y una “ambiciosa reforma” que reduzca las “excesivas cargas burocráticas”. “Hay que trasvasar recursos de la burocracia a los servicios sociales”, afirmó.

También consideró que “las exportaciones deben jugar un papel clave en la recuperación”. “No creo que la autarquía sea la receta adecuada para estos momentos. Trabajemos en el tema de los aranceles”, indicó, en alusión a la posición de la Unión Europea en su relación con Estados Unidos.

El presidente de la patronal química y consejero delegado de Basf, Carlos Navarro, señaló que esta industria ha sido capaz de funcionar con una capacidad superior al 85% durante los meses de confinamiento. De ha elevado la producción de productos asociados a la salud y a la alimentación, pero se ha producido una fuerte reducción en los vinculados a la automoción y la construcción.

El objeto debe ser “impulsar una política industria eficaz” porque las comunidades autónomas con un peso industrial superior al 20% registran tasas de paro inferior al 10%. Es el caso de Navarra, Euskadi y La Rioja.

La patronal química tiene tres grandes reclamaciones. La primera es dotar de más capacidad de gobernanza al Ministerio de Industria. Las competencias de energía, infraestructuras logísticas o innovación se encuentran diseminadas en varios departamentos y deberían corresponder a Industria, señaló Navarro. La segunda es mejorar los factores de competitividad, incluidos los costes energéticos, que siguen siendo hasta 20 euros por megavatio hora. La tercera tiene que ver con el transporte e incluye el aumento de la masa permitida de carga en los camiones y el desarrollo del Corredor Mediterráneo.

“La industria debe ser el motor de la recuperación”, aseguró el presidente de Alibérico, Clemente González Soler, que recordó el alto porcentaje de empleo indefinido en este sector, superior al 70%. El hasta ahora presidente de Ifema lamentó que el peso de la industria haya pasado del 32,9% en 1970 a apenas el 12% en la actualidad. “Hemos bajado veinte puntos, cuando ninguno de los países industrializados lo ha hecho. Hay que recuperar el peso de la industria, que ha de ser un elemento clave para el crecimiento económico”, indicó.

González Soler pidió además que se hagan esfuerzos para evitar el cierre de la planta de aluminio primario lucense de San Ciprián, la última de las que quedan en España dedicadas a esta actividad. El complejo, recordó, fue durante casi cincuenta años propiedad estatal, hasta que pasó a manos de Alcoa.

El presidente de Confemetal, José Miguel Guerrero, pidió la ampliación en hasta 60.000 millones de euros los avales públicos a las empresas, con amortizaciones a siete años, así como la agilización de los pagos a proveedores y de la devolución del IVA, entre otras medidas. “No es el momento de nuevas figuras impositivas hasta que no se solucione la crisis”, añadió.

Expansión – 17 de junio 2020