Refinanciar y créditos puente, las vías de escape de los bancos contra la morosidad

Las peticiones para renegociar préstamos crecieron un 14% el primer mes de parón

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La morosidad y su capacidad para hacer frente a impagos es uno de los quebraderos de cabeza de esta crisis para los bancos. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) y el Banco Central Europeo (BCE) repiten cada vez que pueden el mensaje de que las entidades financieras tienen músculo para soportar la recesión y sus consecuencias. Pero también insisten en que la tasa de mora podría dispararse a la peor época de la crisis de deuda de hace unos años. Por ello, el sector se ha puesto manos a la obra para encontrar vías de escape contra la lacra de los créditos dudosos.

La gran banca confirma a ABC que desde marzo están explorando fórmulas para evitar que los ratios de impagados crezcan sin control. Y están actuando, principalmente, en dos frentes: facilitar las refinanciaciones de préstamos vivos precrisis y firmar créditos puente.

Agencia Negociadora pone cifras a la actuación de las entidades financieras. «Las entidades han empezado a cobrar consciencia de que hay un nicho de mercado de más de 1.500 millones de euros en operaciones de refinanciación de alta calidad, muy rentables y oportunas para equilibrar el rendimiento global de sus carteras de crédito. Un ejemplo de ello es que las solicitudes de operaciones de refinanciación han crecido un 14% durante el primer mes de confinamiento, demostrando que el ratio de conversión de operaciones ha crecido un 40% en el mismo periodo», dice Luis Javaloyes, su director general.

El tope de créditos dudosos llegó en diciembre de 2013, con un 13,77% de morosidad bancaria, según datos del Banco de España

Entidades como Banco Santander, Banco Sabadell o Bankia son algunas de las que están optando por esta solución. El objetivo radica en contener al máximo la morosidad a corto-medio plazo, aunque con cabeza. Fuentes financieras destacan que las refinanciaciones son una opción que se lleva explorando desde que surgió la pandemia del Covid-19, pero siempre para clientes de cierta categoría crediticia. Es decir, que no se están facilitando las renegociaciones de préstamos a clientes que ya de antes tuvieran problemas para pagar o hayan sido problemáticos, sino que esta solución se está brindando a usuarios solventes que, por razón de la crisis, se han visto más apurados. Una fórmula para que los deudores levanten el ahogamiento de un crédito al consumo o una línea de una pyme: plazos más largos, tipos renegociados, agrupación de deudas… Todos ganan -clientes y bancos-, tal como señalan las fuentes consultadas, porque siempre es mejor un crédito refinanciado que moroso. «La refinanciación es una solución mucho más fiable y segura que una moratoria, ya que representa resolver de una sola vez la falta de liquidez en el corto y medio plazo, suponiendo una reducción en los pagos financieros mensuales de hasta el 80%», destaca Javaloyes.

En el caso de créditos puente, se estuvieron otorgando por la gran banca hasta que empezaran a clarificarse los préstamos avalados por el ICO para que pudieran ir haciendo frente, especialmente pymes y autónomos, a sus necesidades de liquidez y no dejaran de pagar sus líneas pendientes. Porque esos avales, pese a que se ha transmitido desde el Gobierno que tienen una rápida tramitación, lo cierto es que su otorgamiento tiene que pasar por el equipo de riesgos del banco que concede el crédito y el filtro del ICO. Y a todas estas medidas se unen las moratorias oficiales aprobadas por el Gobierno (como las hipotecarias) y las voluntarias de cada entidad, que han ido más allá en algunos casos.

Vuelta al pasado

Este «modus operandi» viene ante el temor de volver a la morosidad de hace unos años. Antes de la recesión iniciada en 2008, el ratio de dudosos no llegaba ni al 1% en España. El tope llegó en diciembre de 2013, con un 13,77% de morosidad bancaria, según datos del Banco de España. Este pasado marzo la cifra quedó en una tasa del 4,75%.

Todavía no ha habido tiempo físico para percibir un repunte ya que no computan como dudosos hasta alcanzar tres meses consecutivos de impago. Pero la banca tiene claro que ese momento en que se disparará la estadística llegará más pronto que tarde.

ABC – 10 de junio 2020