La CEOE pide recuperar los despidos, alargar los ERTEs y dejar hacer test a las empresas

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha presentado hoy su hoja de ruta para la desescalada y recuperación económica. La patronal defiende la simplificación de los trámites para la concesión de las ayudas para dotar de liquidez y la prolongación de las ayudas. Además, de recuperar el control de los despidos para garantizar la supervivencia de las empresas y permitir a las compañías realizar test a sus empleados para recuperar la normalidad lo antes posible.

La CEOE hace un llamamiento a apoyar a sectores especialmente golpeados por el virus, como el turismo, hostelería, industria, consumo, transporte, salud, cultura y entretenimiento.

Dentro de las propuestas concretas, hay recetas para salvaguardar fundamentalmente el tejido productivo y otras más de medio y largo plazo enfocadas a preparar el camino para ganar competitividad. En primer lugar, el objetivo es retomar la actividad ordinaria de una forma segura para evitar, en caso de nuevos rebrotes del virus, nuevos confinamientos que tendrían un grave impacto en la actividad económica.

La CEOE propone incrementar la capacidad de diagnóstico mediante test y la trazabilidad de los contagiados. Para ello se debe autorizar a las empresas privadas para que puedan hacer test a su personal, “según sus necesidades y definir un plan para las restricciones a la movilidad, ante la probabilidad de nuevos crecimientos en la curva de contagios, delimitado, flexible y estructurado por etapas a las que correspondan diferentes intensidades y formatos de aislamiento”.

La patronal defiende que debería hacerse teniendo en cuenta especialmente a las Comunidades Autónomas, a los Ayuntamientos y a las Organizaciones Empresariales, que son los que mejor conocen la realidad de sus territorios.

Al mismo tiempo, plantea la necesidad de ampliar el alcance de las medidas tributarias y de cotizaciones sociales adoptadas, “para agilizar la llegada de liquidez a las empresas que sufren una reducción de los ingresos por la falta de actividad”. y el hecho de tener que seguir afrontando gran parte de sus costes.

En el ámbito laboral, se considera fundamental suprimir las cuotas empresariales a la Seguridad Social en ERTEs y reducir las cuotas sociales para aquellas empresas que se comprometan a mantener el empleo en condiciones y plazos claramente delimitados.

Otras medidas para poder acompasar los costes con la recuperación de la actividad y la demanda, reduciendo rigideces, serían prolongar las medidas excepcionales en materia de suspensión de contratos de trabajo y reducción de jornada y articular otras nuevas, de manera que se permita adecuar la plantilla de las compañías a la paulatina recuperación de la actividad, limitando el alcance del compromiso del mantenimiento del empleo y los efectos de su posible incumplimiento.

Una estrategia de salida

De cara a una estrategia de salida en el medio y largo plazo, el informe precisa que ahora más que nunca es momento de reactivar la industria, como motor fundamental de la economía y elemento tractor de los sectores auxiliares, así como un sector básico para generar empleo de calidad. En este sentido, es necesario retomar el objetivo de lograr que su peso sobre el PIB pase del 14% actual al 20%.va a ser fundamental compatibilizar el enfoque defensivo anterior con el apoyo a los sectores en su proceso de adaptación a los cambios estructurales que pueden tener lugar.

También pone el acento en seguir impulsando el acceso y la cobertura de las actuales redes de telecomunicaciones mediante unas políticas y una regulación que fomenten el despliegue de nuevas infraestructuras y la modernización de las existentes.

Al mismo tiempo, considera obligado intensificar y potenciar estratégicamente las actividades de I+D+I como palanca de competitividad empresarial, tal y como ha puesto de manifiesto esta crisis sanitaria. Las Administraciones Públicas deben asumir un mayor liderazgo, tanto promoviendo una mayor inversión pública y privada en I+D+I, como facilitando una colaboración eficiente entre los distintos actores.

Finalmente, se llama a continuar con la transición energética, favoreciendo la progresiva descarbonización y fomentando las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética, así como todas aquellas tecnologías que posibiliten alcanzar la neutralidad de emisiones en el horizonte marcado, con el apoyo de señales económicas correctas.

El Economista – 4 de mayo 2020