La siderurgia pide a la UE que adopte ya medidas para hacer competitivo el acero bajo en emisiones

Reclama un mercado para la siderurgia avanzada si Bruselas se «toma en serio el cambio climático» e insta a «no exportar empleos»

El sector del acero se ha comprometido a reducir las emisiones de CO2en la próxima década un 30% y ser neutral en 2050. Para hacerlo, y poder seguir siendo competitiva, esta industria reclama a la Unión Europea medidas económicas y una normativa que nivele su posición frente a competidores de otras regiones no tan implicadas en la lucha contra el cambio climático.

El mercado de los derechos de emisión, que penaliza por partida doble al sector -en su producción y en la factura eléctrica- y los elevados costes energéticos, sumados a las inversiones medioambientales y a las que realiza en I+D+i para poder producir de manera cada vez más limpia y ajustada a la política climática de la UE, hacen que el sector del acero europeo deje de ser competitivo.

Según advierte la patronal europea del acero, Eurofer, los estudios muestran que los aceros verdes fabricados en la Unión Europea podrían costar entre un 35% y un 100 % más que los importados de otros países en los que la legislación sobre emisiones de CO2 no es tan rígida o ni siquiera se aplica. Por este motivo, la industria siderúrgica europea reclama a la Unión Europea «apoyo para la I+D, acceso a financiación y suministro suficiente y competitivo de energía neutra en CO2». Una serie de peticiones a las que añade la «creación de un mercado para el acero verde en el que se garantice de alguna manera que esos productos sean competitivos frente a otros intensivos en carbono». El riesgo de no hacerlo es la conocida como fuga de carbono, que no es otra cosa que deslocalizaciones.

«Si Europa apoya el acero avanzado y las formas cada vez más limpias de producirlo demostrará que se toma en serio el cambio climático», señaló el director general de Eurofer, Axel Eggert, que instó a «importar solo lo que necesitamos y a no exportar empleos».

Mayor huella de carbono

En este sentido, el director de Eurofer insistió en la importancia de que Europa no centre sus políticas climáticas solo en el CO2 que la industria europea emite, sino que también tenga en cuenta en el que viene incorporado en los productos y servicios comercializados en el mercado de la UE y que proceden de otras regiones con menor o nulo control de emisiones.

Así, según recordó el presidente de la Asociación Europea del Acero, «la industria siderúrgica de la UE ha reducido la producción de metales en un 14% desde el año 2005 y, sin embargo, la cuota de mercado de las importaciones ha aumentado en un 80% desde entonces». Y esas importaciones, advirtió, «tienen, en promedio, una huella de CO2 mucho mayor que el acero fabricado en la UE». Asimismo, desde el sector subrayaron que la UE es responsable del 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que significa que «no puede liderar la carga hacia la reducción de emisiones ni detener el cambio climático por sí sola», tal y como subrayó Axel Eggert.

Lo que piden las compañías siderúrgicas es que la Unión Europea implemente ya «medidas prácticas que logren reducir las emisiones, al tiempo que preserve la base industrial y el empleo». Cabe recordar que la industria europea del acero genera 333.000 empleos directos -unos 10.000 de ellos en Asturias- y 2,4 millones indirectos, una fuerza laboral que se ha reducido un 25% desde 2008.

El Comercio – 9 de marzo 2020