Un bienio negro para el sector del automóvil lastra a la industria

El FMI alerta de las consecuencias de que el sector de la automoción se haya contraído en 2018 y 2019 por primera vez desde la crisis financiera global

Los coches son un buen termómetro de la salud de la economía. Una vez superada la última crisis, las ventas de vehículos, sus exportaciones y el número de pasajeros crecieron con fuerza. Pero desde 2018 este motor anda gripado. Así, los problemas de la automoción se solapan con los de la economía mundial, reforzándose los unos a los otros. En su último informe, el FMI fija su atención en el bajón que ha pegado el sector manufacturero global. Y la automoción es un buen ejemplo de los riesgos que acechan en todas las esquinas del mundo.

“El sector del automóvil se contrajo en 2018 por primera vez desde la crisis financiera, contribuyendo así desde el año pasado al debilitamiento del crecimiento global”, asegura el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el documento publicado este martes.

Dos gráficos registran a la perfección esta tendencia. Tanto el número de vehículos producidos como el de pasajeros ha aumentado de forma continuada desde 2010. Si a principios de siglo la fabricación de coches en todo el mundo no llegaba a los 60 millones, en 2017 se acercó a los 95. Pero desde entonces tanto el número de vehículos producidos como su valor en dólares han retrocedido ligeramente.

El Fondo atribuye este retroceso a dos factores: el fin de las rebajas de impuestos en China, que hasta entonces se habían usado para favorecer la expansión de la clase media a través del vehículo en propiedad, y las nuevas pruebas de emisiones realizadas en Europa.

La introducción de la normativa de homologación de emisiones WLTP hizo que el sector automovilístico español viviera un pequeño boom en agosto del año pasado, con un aumento de las matriculaciones del 49% respecto al mismo mes de 2017. Fue el mejor agosto de la historia, favorecido por el deseo de las marcas y concesionarios de dar salida al stock ante la nueva normativa. Pero desde ese mini boom las caídas han continuado. Las matriculaciones retrocedieron en agosto más del 30%, encadenando así cuatro meses en negativo. Las ventas, sin embargo, se recuperaron en septiembre, con un alza del 18%.

Dependencia mutua

El caso español no es excepcional. Y los malos datos que se reproducen en muchos países del mundo preocupan en el FMI por la interconexión de esta industria con la actividad económica general. El artículo, firmado por la economista Luisa Charry, da algunos ejemplos de esta dependencia mutua: un 5,7% de la producción bruta mundial procede de este sector; los vehículos y sus bienes relacionados ocupan el puesto quinto en la clasificación de productos más exportados. El sector, además, es un gran consumidor de otros bienes intermedios manufacturados y de servicios.

Los pronósticos de futuro, además, no son optimistas. “Las previsiones a medio plazo para la industria siguen siendo débiles y los esfuerzos por descarbonizar el sector suponen un reto”, añade el texto.

La lista de daños continúa. La producción cayó el año pasado un 1,7% y el volumen de ventas un 3%. China, el mayor mercado de vehículos del mundo, sufrió un retroceso del 4% en el volumen de producción, la primera caída en más de dos décadas. También experimentaron bajadas importantes mercados tan destacados como los de Alemania, Italia y Reino Unido. La contracción ha continuado este año. No es de extrañar por tanto que las 14 mayores multinacionales del motor hayan visto caer el valor de sus acciones una media del 28% desde marzo del año pasado.

El automóvil, como no podía ser de otra forma, ha sufrido también los garrotazos que ha encajado el comercio mundial. El número de unidades exportadas por los 14 grandes grupos se contrajo un 3,1% el año pasado.

Todos estos factores empañan los pronósticos para este sector clave para la actividad global. IHS Markit anticipa una contracción del 4% en los vehículos ligeros este año y una estabilización en 2020. Los mayores aranceles dañarán al sector en China. Y el mercado europeo se ve amenazado por una demanda a la baja de vehículos de diésel, la incertidumbre en torno al Brexit y las nuevas reglas de emisiones.

De fondo, late la preocupación en el sector de cómo le afectarán los esfuerzos por avanzar hacia una economía más verde. Mientras, los coches eléctricos siguen sin levantar el vuelo. El Fondo espera que a medio plazo haya un gran aumento de la inversión, sobre todo en Europa. Pero estos vehículos verdes tienen por ahora unos precios de entrada muy altos, que hacen dudar aún de su rentabilidad o de su tirón comercial. El tantas veces prometido futuro del automóvil genera por ahora más dudas que certidumbres.

El País – 16 de octubre 2019