El precio de la vivienda lanza el último signo de alerta del frenazo en el ‘ladrillo’

El ladrillo encara una nueva fase en España. Frente al optimismo de los dos años anteriores, cada vez se habla más de frenazo en el mercado residencial y los datos avalan ese cambio. Los últimos apuntan a una ralentización en la subida que los precios de la vivienda venían experimentando hasta ahora. No es que no suban, sino que suben menos que en anteriores trimestres.

Para ser exactos, un 5,3% entre abril y junio de este año respecto al mismo periodo de 2018, según el índice de precios de vivienda publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del menor avance desde finales de 2016, cuando subió un 4,5%, y coincide con las amenazas de ralentización económica dentro y fuera de nuestras fronteras, con la inestabilidad política y el riesgo de nuevas elecciones generales, con los signos de agotamiento del mercado laboral y con la caída del ahorro de las familias, actualmente en mínimos históricos.

Su impacto se une a los efectos de la nueva ley hipotecaria y todo junto se está dejando notar en diferentes aspectos del mercado residencial durante la primera mitad de año. Por ejemplo, se ha frenado la concesión de hipotecas -en junio se firmaron 29.900, un 2,5% menos que un año atrás- y la compraventa de casas -en el primer semestre 263.557 personas cerraron una operación, una cifra similar a la primera mitad de 2018-.

Pese a que el cóctel pueda parecer alarmante, los expertos del sector lo analizan como algo esperado y prefieren utilizar los términos “moderación” o “estabilización” en lugar de frenazo. “Ya avanzábamos que la evolución de los precios y la actividad en el mercado iba a ser más moderada en 2019 respecto a lo que vimos en años anteriores como consecuencia de la desaceleración económica, y poco a poco las diferentes estadísticas confirman esta tendencia”, explica Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa.

En su opinión, los ciudadanos cada vez encuentran más dificultades para acceder a la compra de una vivienda, lo que tira a la baja de la demanda y, en consecuencia, también de los precios.

“El precio de la vivienda ha crecido a un ritmo muy fuerte y muy superior al del poder adquisitivo de los ciudadanos que, a la vez tienen menos capacidad de ahorro y menos posibilidades de acceder a la financiación, lo que explica las dificultades de acceso al mercado de la compra”. Y cree también que la ralentización en la subida de los precios se irá a más el resto del año.

TODO TIPO DE VIVIENDAS

El frenazo, por tanto, afecta a todo tipo de viviendas, tanto nuevas como de segunda mano. En el primer caso, el precio entre abril y junio aumentó un 7,2% en términos interanuales, más de tres puntos menos que en el trimestre anterior; en el segundo caso, el avance fue del 5%, 1,2 puntos menos que entre enero y marzo.

Por comunidades, los mayores descensos se registraron en Cantabria, Comunidad de Madrid y Cataluña, con bajadas de 3,5, de 3,2 y 2,4 puntos, respectivamente. Por su parte, Asturias, Galicia y Murcia se anotaron los mayores incrementos, con subidas de 1,3, de 1,2 y un punto, respectivamente.

CIUDADES Y GRANDES CAPITALES

Los datos del INE apuntan en la misma dirección que otras estadísticas publicadas en los últimos días. En el caso de la sociedad de tasación Tinsa, sus últimas referencias son del mes de agosto y no sólo constatan el freno en la subida de los precios, sino que este “especialmente notorio en las capitales y grandes ciudades”.

“Tras un julio de ligero repunte, agosto confirma la tendencia de moderación en precios, con ajustes mensuales reseñables en las capitales, grandes ciudades y sus áreas metropolitanas”, explicó Rafael Gil, director del Servicio de Estudios de Tinsa, tras la publicación de los datos. Los precios vuelven a niveles similares a los de principios de año o, incluso, inferiores.

Con todo, aunque el valor medio de la vivienda en las capitales y grandes ciudades se redujo un 1,2% entre los meses de julio y agosto, se mantiene un 3,1% por encima del nivel de un año antes (agosto de 2017). Las localidades más pequeñas registraron en agosto una variación interanual del 5,7%.

El Mundo – 7 de septiembre 2019