El fuerte crecimiento de España esconde vulnerabilidades que darán la cara en el futuro

Algunas familias están empezando a vivir por encima de sus posibilidades

El gasto público incrementa el PIB hoy, pero pone en duda el de mañana

“La capacidad de estos factores para sostener el crecimiento es limitada”

La economía de España está resistiendo la desaceleración global mucho mejor que la Eurozona, pero los factores que están manteniendo el crecimiento tienen limitaciones en para subsistir en el medio y largo plazo. El PIB en España avanzó un 2,4% interanual en el primer trimestre de 2019 frente al 1,2% del área euro. Sin embargo, los factores que están sosteniendo el mayor avance del PIB no se pueden prolongar sin generar desequilibrios en la economía. Para lograr un crecimiento sostenible es necesaria la aportación del sector exterior y de los grandes socios comerciales de España, principalmente los de la Eurozona.

BdE: “La consecución de un crecimiento más elevado a expensas de retrasar la necesaria consolidación pública puede llevar ciertos costes adicionales en el futuro”

El mejor desempeño de la economía española puede “explicarse porque la demanda interna se comportara mejor en España que en el área del euro, en un contexto en el que ambas economías estuvieron sometidas a una perturbación externa común”, según destacaba el Banco de España en el informe anual publicado este martes.

Las familias se endeudan

El consumo de las familias es uno de los componentes que está aportando mayor crecimiento al PIB, el problema es que este consumo está avanzando más rápido que el aumento de las rentas de los hogares, lo que está conduciendo a una reducción de la tasa de ahorro. A medio y largo plazo, esta situación puede conducir a nuevos desequilibrios y mayores vulnerabilidades para las finanzas de las familias.

Precisamente una advertencia explícita del organismo es “la vulnerabilidad de algunos grupos de hogares como consecuencia del aumento de la porción de su gasto realizado con cargo a rentas futuras”. Esto quiere decir que algunas familias están volviendo a endeudarse para consumir o comprar vivienda, “lo que apunta a la posibilidad de que algunos agentes pudieran quizá estar incurriendo en una cierta sobreestimación de sus niveles de renta futura, lo que a su vez aumenta su vulnerabilidad ante eventuales perturbaciones adversas”.

De una forma más sencilla, esto quiere decir que una parte de los hogares está pidiendo créditos, ya sea para consumo (comprar una tele, por ejemplo) o para inversión (comprar una vivienda), confiando en mantener su puesto de trabajo y su nivel de renta en un futuro. Sin embargo, como se pudo comprobar durante la última crisis, España es uno de los países que más empleo destruye cuando la economía retrocede, y muchas de esas familias que se endeudan durante el ciclo expansivo pueden tener serios problemas para cuando llega la recesión, destrozando las previsiones presupuestarias de los hogares.

El gasto público apoya

Por otro lado, las Administraciones Públicas también están contribuyendo al avance “cierto tono expansivo de la política fiscal también contribuyó a explicar la fortaleza de la demanda interna y del PIB en 2018”. Según el banco de España, esta política fiscal más expansiva (grosso modo más gasto y menos impuestos) “apuntan a un empeoramiento del saldo estructural primario en 2018”. Esto es el déficit público de España descontando el ciclo económico (que ahora es expansivo y ayuda reducir el déficit) y pago por intereses de la deuda.

contribucion

 

En lo que va de año la situación parece mantener la tendencia. En el primer trimestre de este 2019, el consumo privado ha supuesto 0,82 puntos de los 2,4 que ha crecido el PIB. El consumo público, por su parte, ha representado 0,36 puntos, mientras que la inversión ha sumado 0,98 puntos, mientras que el descenso de las importaciones ha completado el crecimiento de España en el primer trimestre (las importaciones se incluyen con signo negativo en la ecuación que cuantifica el PIB). El instituto monetario destaca el papel “de la demanda interna como sostén de la actividad”.

No obstante, la fuerte expansión de la inversión en bienes de equipo y maquinaria resulta esperanzador. En condiciones normales, un incremento de este tipo de inversión sirve para producir más bienes y servicios en el futuro, el problema es que, si la demanda externa no despierta y el consumo doméstico tiene un recorrido con limitaciones, esos bienes y servicios pueden acumularse como inventarios y obligar a las empresas a detener su producción.

¿Y el futuro?

“Este análisis aconseja una aproximación cautelosa a la hora de extrapolar hacia el futuro el mejor comportamiento relativo de la economía española frente a sus referencias naturales dentro de la Eurozona”, advierten los economistas del BdE.

El fuerte avance de la economía en los últimos trimestres resulta atractivo, pero “la consecución de un crecimiento más elevado a expensas de retrasar la necesaria consolidación de las finanzas públicas (algo que viene observándose desde 2015) puede llevar ciertos costes adicionales en el futuro”. Mientras que el mayor consumo de las familias de hoy puede desembocar en una moderación del mismo en el futuro. Sin la aportación de estos dos componentes y una demanda externa débil, el crecimiento del PIB en España podría quedar reducido a cenizas.

El Economista – 29 de mayo 2019