Europa recibe con alivio la tregua de Trump al sector del automóvil

Moscovici califica de «buena noticia» la intención de la Casa Blanca de retrasar seis meses el gravamen a la importación de vehículos

El movimiento de distensión que Donald Trump está dispuesto a realizar en la guerra arancelaria que mantiene con Europa fue recibido ayer con alivio por los ministros de Economía y Finanzas reunidos en Bruselas. Washington parece dispuesta a prorrogar al menos seis meses su intención de imponer un gravamen del 25% a la importación de vehículos y autopartes europeos. Sería, según los analistas, un intento por relajar este frente mientras ha recrudecido su guerra comercial con China. El movimiento, que la Casa Blanca confirmaría en las próximas horas, fue avanzado por varios medios económicos estadounidenses el miércoles, y se recibió en la capital comunitaria con satisfacción, más aún si se tiene en cuenta que la ralentización económica que viven los países del club se achaca fundamentalmente a ese contexto internacional marcado por las tensiones comerciales.

El comisario responsable de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, sin ser el más elocuente en la reacción fue el que utilizó la expresión «buenas noticias» para reforzar el impacto de esa tregua de 180 días que Trump dará a Europa. «Cualquier cosa que demuestre que esas tensiones no van a más es una buena noticia», dijo. Un mensaje que también compartió Mario Centeno, el presidente del Eurogrupo (la institución que convoca a los Diecinueve países que comparten la moneda). Ambos abogaron para una relación comercial más fluida con Estados Unidos aun cuando se les cuestionó directamente si creían que está podía llegar ser posible con Trump en la Casa Blanca. «Hay que trabajar en ello, en un diálogo productivo y constructivo».

La sensación de tranquilidad (al menos momentánea) fue mucho más evidente entre los ministros de Finanzas de Alemania y Francia, las principales referencias europeas del sector automovilístico. Para Olaf Scholz se trata de «un buen mensaje» al tiempo que abogó por profundizar en la relación bilateral para evitar que se «pongan nuevas barreras al comercio». Y su colega francés Bruno Le Maine calificó el paso atrás como una «decisión sabia».

Hace apenas un mes la UE autorizaba la apertura de negociaciones con Estados Unidos para la supresión de aranceles sobre productos industriales en un intento por avanzar en el acuerdo alcanzado el pasado 25 de julio por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con el mandatario estadounidense. Un paso adelante para intentar neutralizar la amenaza proteccionista sobre el sector que el Ejecutivo comunitario asegura permitirá favorecer exportaciones por valor de 27.000 millones hasta 2033.

Presupuesto de la eurozona

La tregua de Washington se conocía horas antes de una reunión del Eurogrupo que tenía como objetivo colocar nuevos puntales para afianzar el proyecto de presupuesto de la eurozona que los ministros de Economía deberán presentar ya con cierto cuerpo a los jefes de Estado y de Gobierno en apenas un mes. La cita arrancó con retraso por la huelga de controladores que cerró el espacio aéreo belga durante varias horas, y se cerró sin acuerdo sobre la finalidad que se dará a esa herramienta clave para la consolidación del euro.

Lo pactado hasta la fecha es que permita financiar reformas e inversiones públicas. Holanda y otros Estados del norte de Europa han conseguido enganchar ahí el objetivo. Y no ceden. Frente a ellos Francia o España abogan por una opción «más ambiciosa»; por un «verdadero» presupuesto con elementos contra cíclicos que posibiliten acudir al rescate de economías nacionales en riesgo de descarrilar por la avenida de nuevas crisis. Y de eso «no quieren ni oír hablar» sus detractores.

«Hemos avanzado en gastos, ingresos y gobernanza en materia legal. Tenemos que conseguir aún una mayor base que espero se logre en junio», aseguró el presidente del club que reúne a los Diecinueve que comparten moneda. Pero Mario Centeno lo dejó claro: «No hay acuerdo» en si debería irse más allá. Y ahí la delegación española tiene un criterio claro: «Necesitamos un instrumento fiscal realmente eficaz para la Unión Monetaria para que el euro sea un verdadero elemento de estabilidad, crecimiento y prosperidad para toda la UE», remarcó la ministra en funciones Nadia Calviño, para quien todavía es «prematuro especular» sobre un hipotético veto de España si el proyecto descafeinado es el que consigue salir finalmente adelante.

Diario Sur – 16 de mayo 2019