Los directivos se dotan de un código ético para recuperar la confianza de la sociedad

La AED lanza una guía para ayudar a los ejecutivos y combatir los efectos de la crisis en la reputación

La reputación de las empresas en la sociedad no atraviesa su mejor momento. Para ayudar a mejorarla, la Asociación Española de Directivos (AED), que reúne a más de 2.200 ejecutivos de unas 700 empresas, ha presentado este martes un código y normas de conducta bajo el título de ‘La ética y los valores: el camino para la sostenibilidad’. La iniciativa surge como respuesta a que la crisis financiera de la última década ha puesto en “entredicho los valores positivos de una democracia liberal” y ha provocado una “creciente desigualdad, con la consiguiente “pérdida de confianza en las instituciones, también en las empresas, afectando negativamente la reputación de los profesionales que las dirigen”.

“Son muchas las profesiones que cuentan con un código deontológico de referencia. Mediante este documento, la AED da cuerpo al código deontológico de los directivos, explicando los valores que nunca deben perder de vista, dada su influencia y su responsabilidad ineludible ante el conjunto de la sociedad”, ha apuntado Isidre Fainé, presidente de la Fundación La Caixa y presidente de honor fundador de la asociación de directivos.

Xavier Brossa, vicepresidente de AED y responsable de la consultora PwC en Barcelona, ha destacado que el código “no se ha hecho para lavar la cara a nadie” y ha pedido que no se juzgue al conjunto de directivos por el comportamiento irregular de una minoría de ellos. Pero al tiempo ha resaltado que el documento destaca que “las políticas lesivas contra el medio ambiente, los fraudes fiscales, los abusos de la competencia o los fraudes en la calidad de los productos, por poner algunos ejemplos” son inadmisibles.

El código es voluntariamente breve y se estructura en seis campos y 25 recomendaciones de tipo general: cumplimiento de la legalidad; respeto, igualdad, diversidad, empleabilidad y conciliación en el trato con las personas; sostenibilidad social, económica y ambiental; gestión integra de los conflictos de interés, el uso de la información y la confidencialidad; transparencia; y excelencia, profesionalidad y protección de los bienes de las empresas. “Todos tenemos que adaptarnos a una nueva ética”, ha apuntado Antonio Garrigues, uno de sus autores.

El Periódico – 12 de febrero 2019