Los fabricantes de latas advierten de que la demanda de hojalata seguirá cayendo

Reconocen la migración del acero al aluminio en su sector, causa de las paradas en la factoría de Arcelor en Avilés

La línea de hojalata de la planta de Arcelor en Avilés, así como otras instalaciones asociadas a su producción, vuelven a sufrir paradas este mes por la falta de pedidos. No es la primera vez que ocurre en los últimos meses, sino la tercera, y la que plantea más jornadas sin actividad, que afectarán a unos 200 trabajadores. Fuentes de la multinacional reconocen una reducción en los contratos, aunque no la atribuyen a ninguna circunstancia concreta, sin embargo, todo apunta a que no se trata de un problema coyuntural sino a un cambio en las preferencias de las empresas de botes de bebidas, uno de los principales clientes de esta línea junto con los de conservas. Así, desde hace cuatro años las plantas de los fabricantes de latas se han ido transformando para producir con aluminio en vez de acero, una migración que, según la patronal del sector, continuará.

El gran cambio se inició hace cuatro años. El director de la Asociación de Latas de Bebida, Juan Ramón Meléndez, cifra ahora en solo un 20% la producción de botes con acero, mientras que el 80% son de aluminio. En 2014 la proporción era la inversa. Son tendencias de ida y vuelta, porque hace 20 años el cambio fue al revés. «No se puede asegurar que dentro de 10 o 15 años se vuelva al acero», señala, aunque sí prevé que la proporción de este material se siga reduciendo en el corto plazo. «Es posible que en dos años se pase a un 90-10», augura.

LOS MOTIVOS

Ligereza

Una lata de aluminio pesa la mitad que una de acero, lo que compensa el mayor coste del primero y permite ahorros de otro tipo, como es el de logística, además de una menor huella de carbono en el transporte.

Precios estables

La hojalata se adquiere a través de negociaciones bilaterales con los escasos productores que existen, entre ellos Arcelor, mientras que el aluminio cuenta con un mercado continuo y público y ofrece más estabilidad de precios y posibilidades de realizar previsiones a largo plazo.

Decoración

El aluminio permite decoraciones en las latas que con acero no se consiguen, lo que lleva a productores de refrescos y cervezas a demandar más botes fabricados con este material.

Las empresas que representa la asociación, que son los fabricantes de latas, siguen los requerimientos que les hacen sus principales clientes, los productores de refrescos y cerveza. Algunos optan siempre por el aluminio, cada vez menos por el acero o se decantan por una combinación de ambos.

El cambio que se está dando en España no es nuevo en el mercado global. De hecho, aquí es donde la migración se está produciendo más tarde. En países del entorno europeo el uso de acero en estas latas ya es residual. No hay un único argumento para esta transformación, sino una mezcla de razones.

A pesar de que el aluminio es un material más caro que el acero, en este sector parte con una ventaja: se requiere menos cantidad por bote. Uno de aluminio pesa la mitad, por lo que los productores se encuentran con la ventaja de su aligeramiento y también el abaratamiento de costes, entre otros los de logística. «El menor peso supone ahorros importantes en la compra de la lata y el coste de transporte», afirma Meléndez, que añade otro aspecto cada vez más cuidado por las compañías, la posibilidad de reducir la huella de carbono de los traslados. Este sector destaca siempre el desempeño medioambiental de sus factorías, así como el reciclado infinito de las latas, sean de cualquiera de los dos materiales. «El 80% del metal obtenido por la humanidad sigue en uso», recuerda el director de la asociación de fabricantes.

El aligeramiento de los envases es una de las explicaciones de la migración hacia el aluminio, pero no la única. Según declara Meléndez, este material ofrece una mayor estabilidad en los precios. Los productores de hojalata son muy restringidos. Con Arcelor a la cabeza, las compras se producen a través de contratos bilaterales, mientras que en el caso del aluminio existen mercados abiertos en los que resulta más sencillo hacer previsiones y adquisiciones. Así, los intercambios se suelen negociar en el London Metal Exchange, un mercado continuo y público que funciona como la bolsa.

Existe otro argumento más para este cambio y que consiste en ciertas posibilidades de decoración que ofrece el aluminio y no la hojalata. «Las marcas de refrescos y cerveza luchan en el lineal por llamar la atención», explica Meléndez, y el primero «permite acabados más llamativos» que también están atrayendo más a los productores.

Estas tres motivaciones están transformando en los últimos años la producción de botes en España. El cambio ya se inició en 2011. Entonces, una de las cuatro líneas de la compañía Rexam en la planta que tenía en Tarragona pasó al aluminio y, en 2015, invirtió 20 millones de euros en cambiar las otras tres. Posteriormente, esta empresa fue adquirida por el gigante Ball Corporation, que abrió el pasado mes de septiembre una nueva factoría en Guadalajara y que trabaja exclusivamente con este material. Solo esa planta tiene la capacidad de producir 1.600 millones de botes al año.

Nuevas fábricas

Esta apertura y otra de Crown Holdings en Sagunto -fabricará 2.000 millones de latas anuales con aluminio- han coincidido en el tiempo con la crisis que está sufriendo la factoría de Avilés, que ha visto sus pedidos desplomarse. No obstante, Meléndez destaca también que la producción destinada a los botes por gigantes del metal como Arcelor o Alcoa es mínima comparada con la que destinan a otros sectores.

Sin embargo, aunque esto es cierto, las latas son vitales para líneas como la asturiana de hojalata. Beverage Can Makers Europe, la asociación europea de los productores, cifra en 98.000 millones de unidades los envases de metal que se producen cada año en el continente, donde España es el segundo mercado principal, y cuatro las latas consumidas semanalmente por cada ciudadano comunitario.

El Comercio – 10 de febrero 2019