Funcas ve acentuarse la desaceleración económica y cree que el déficit no caerá del 2,1%

Achaca el efecto a la caída de la demanda externa y pide mejoras de la productividad para compensar el golpe

Se acaban los vientos de cola, ahora soplan en otras direcciones. Los tipos de interés y abundante liquidez del Banco Central Europeo (BCE) parecen abocados a normalizarse, el precio del petróleo se ha incrementado más de un 50% y el crecimiento de los países a que los que exportamos crece menos, un 2,1% de media en Europa”, ha expuesto este jueves el director general de Funcas, Carlos Ocaña, al presentar las previsiones de crecimiento de la fundación de las cajas de ahorro para 2019.

Esta caída de la demanda externa amenaza con ir agotando el superávit exterior de España en cosa de un lustro sin que, de momento, el efecto sea plenamente compensado por la pujante demanda interna, que se está produciendo a costa de la menor tasa de ahorro de la serie.

Como consecuencia, Funcas estima que la economía española, que creció un 3% en 2017 y cerca del 2,5% en 2018, seguirá su proceso de desaceleración hasta experimentar un alza del 2,1% este año, del 1,8% el próximo y del 1,7% el siguiente.

Esta proyección se basa en situación actual, es decir, teniendo en cuenta una prórroga presupuestaria de las cuentas de 2018, a falta de ver si el Gobierno logra impulsar sus nuevas cuentas, pero acompañada de medidas ya impulsadas como el alza histórica del salario mínimo interprofesional hasta los 900 euros o la revalorización de las pensiones con la inflación.

Bajo este escenario, el déficit del país solo logrará reducirse hasta el 2,1% del PIB este ejercicio, frente al 2,7% de cierre del año anterior, lejos del compromiso oficial de acabar en el 1,3%.

A fin de cuentas, Funcas rebaja a la mitad de lo presupuestado el incremento de ingresos fiscales previsto por el Gobierno, apostando por un 4,7% frente al 9,5 que estima Hacienda. De hecho, el director de coyuntura y economía internacional de la fundación, Raymond Torres, asevera que el objetivo real de déficit plantado por el Ejecutivo es el de su frustrada senda fiscal, del 1,8%, que solo se rebajaría al 1,3% sobre el papel únicamente gracias al ajuste contable que permite contar con un mes extra de ingresos de IVA. Este se deriva del nuevo sistema inmediato de información (SII) del impuesto que retrasó un mes los ingresos de 2017 y que se liquidan este año.

Aunque Torres considera creíbles los objetivos de incremento de ingresos que acompañan a medias como la reforma del impuesto de Sociedades, que establece un tipo mínimo para las grandes compañías, ve más incierto el potencial recaudatorio de los nuevos impuestos digital y sobre las transacciones financieras (tasas Google y Tobin) por su novedoso planteamiento.

A partir de aquí, Funcas insta a tomar medidas para mejorar la productividad española fundamentalmente en el campo laboral (reduciendo la temporalidad, implantando modelos de indemnización por despido flexibles como el de la mochila austriaca o mejorando el sistema público de búsqueda de empleo) así como en la búsqueda de soluciones al galopante déficit de la Seguridad Social.

“El país está mejor con Presupuestos”, ha sostenido Ocaña, reconociendo que aportan certidumbre pero ha matizado que está por ver qué ocurre con el texto de partida si se tramita y ha dejado claro que existen otra serie de reformas estructurales de interés que pueden desarrollarse sin necesidad de incluirlas en las cuentas públicas.

Cinco Días – 17 de enero 2019