La gran industria contará con contratos bilaterales con las eléctricas para 2020

Le permitirán abaratar la factura de la luz como sucede en Francia o Alemania, países cuyos modelos pide imitar

La gran industria española lleva años reclamando mirarse en el espejo de Francia y Alemania para contar con una tarifa eléctrica más competitiva y, entre esos aspectos que quiere imitar, se encuentra su intención de firmar acuerdos bilaterales a largo plazo. Así se hace en estos países, algo que les permite rebajar su factura eléctrica. En Francia, por ejemplo, cuentan con una tarifa de 42 euros/Mwh, el precio de su tecnología nuclear, mientras que en Alemania también hay acuerdos de este tipo que permiten lograr un coste inferior al que se marca su mercado eléctrico y más aún que del Mercado Ibérico de la Electricidad. Estas y otras diferencias con respecto al sistema español permiten a las empresas alemanas disfrutar de una tarifa alrededor de un 30% más barata que la española, separación que en el caso de las francesas ronda el 13%, y que les permite ser más competitivas, ya que se rebajan sus costes de producción.

Lograr facilidades para estos contratos bilaterales es una de las reclamaciones de la Asociación de Empresas con Gran Consumo (Aege), formada por 27 grupos industriales, entre los que se encuentran ArcelorMittal, Asturiana de Zinc, Alcoa, Solvay o Air Liquide, y que dan empleo en total a 186.000 personas en España. Desde esta organización destacan que la reforma impulsada por la ministra para la Transición Ecológica para abaratar el precio de la luz (RDL 15/2018) ha permitido eliminar trabas, como que se puedan hacer varios suministros en un mismo punto de consumo, por lo que si se tiene un contrato con una comercializadora luego se pueda firmar otro con un generador de renovables y aprovechar su complementariedad. De este modo, se posibilita la firma de acuerdos bilaterales con generadores de eólica y fotovoltaica, mientras que se garantiza el suministro.

De hecho, el director general de Aege, Fernando Soto, augura que los acuerdos bilaterales no tardarán en cerrarse y que estarán activos en 2020, ya que con ellos ganan todos: la gran industria, que encuentra estabilidad y precios competitivos, y los generadores de renovables, que consiguen una importante cartera de clientes a largo plazo.

Pero la gran industria va más allá en sus peticiones. «Necesitamos establecer un estatuto de la industria electrointensiva y un proceso de transición energética consensuado, viendo las prácticas de otros países para replicarlas aquí», subraya Soto, que insiste en la necesidad que tienen las empresas asentadas en España de contar con unas condiciones iguales que en Alemania y Francia «sin tener que prestar servicios de interrumpibilidad».

En este cambio de modelo tendrán importancia esos contratos bilaterales a precios competitivos, pero también insiste en la necesidad de «reconocimiento» para la industria electrointensiva, un reconocimiento que se traduciría en un tratamiento diferenciado con rebajas en casi todos los componentes de la factura eléctrica de las grandes plantas, sin que la UE las considere ayudas de Estado.

Mecanismos

Así, Alemania y Francia cuentan con diferentes mecanismos que ayudan a la gran industria a rebajar su coste energético, como compensaciones por los peajes por transporte y distribución, los costes de financiación del desarrollo de las energías renovables -incluidos también en los peajes-, los impuestos o ayudas estables por los costes indirectos del CO2. Este último mecanismo contempla una compensación para la industria electrointensiva por los costes indirectos de las emisiones de gases de efecto invernadero que las eléctricas repercuten en la factura de la luz y, aunque existe en España, de hecho hay una partida de 150 millones de euros aprobada en los Presupuestos Generales del Estado, ésta aún no ha sido asignada. Además, prácticamente todos los países cuentan con un sistema similar al de interrumpibilidad de España. No obstante, para Soto la solución sería armonizar el coste eléctrico en toda Europa, algo en lo que trabaja la Unión Europea, como se lo trasladó el viernes el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, al Sindicato Independiente de Asturiana de Zinc, aunque esta posibilidad no llegaría antes de 2030.

Precisamente, para imitar estos modelos el Ministerio para la Transición Ecológica ha anunciado que pretende aprobar un Estatuto de Consumidores Electrointensivos. «Se trata de copiar el modelo y acompasarlo. No de una disrupción, que de la interrumpibilidad se pase a no tener nada», recalca también Soto, que advierte, además, de que el precio de la electricidad seguirá subiendo. «La cotización de futuros es un 5% más cara que la media prevista para el cierre del año, que ya es un 10% superior al del año pasado», alerta.

El Comercio – 18 de noviembre 2018