Las empresas reniegan del crédito: deben a los bancos medio billón menos que en 2010

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Han reducido su deuda bancaria a la mitad en ocho años, y ese desapalancamiento aún no ha tocado fondo

En menos de diez años, las empresas españolas se han descargado de créditos por valor de medio billón de euros en número redondos. Y ese desendeudamiento de órdago aún no ha tocado fondo. Entre 2017 y 2018, en solo doce meses, la empresa española ha reducido su deuda con los bancos en otro 5,8% adicional.

La crisis puso al desnudo los excesos de los años del «boom». Y uno de esos grandes excesos fue una deuda privada por las nubes, tanto de empresas como de particulares. El ladrillo lideró aquella «fiebre del crédito» -de constructoras, inmobiliarias y ciudadanos hipotecados-, pero aquel desenfreno crediticio fue compartido por todos los sectores productivos del país, en mayor o menor media.

Ahora, la situación es la contraria. En términos de PIB, la crisis llegó a su fin en 2014 y en aquel momento comenzó una etapa de crecimiento que suma y sigue. Sin embargo, la empresa española continúa recelando del crédito, y es más la deuda que se amortiza que la que se suscribe.

Cuando estalló la crisis, el tejido productivo nacional debía a los bancos algo más de un billón de euros. En 2010, cuando la recesión ya llevaba dos años zarandeando la economía española, las empresas acumulaban créditos por un total de 1,012 billones de euros. Para sortear el descalabro, la dureza de la crisis les forzó a poner toda esa deuda a una dieta estricta. Y así empezó ese desendeudamiento financiero acelerado que aún no ha tocado fondo.

De esos 1,012 billones que el tejido empresarial debía a bancos y cajas a finales de 2010, se ha pasado a los 0,558 billones que deben ahora, según los últimos datos certificados por el Banco de España. El grueso de ese desapalancamiento se ha concentrado en empresas constructoras e inmobiliarias, algo lógico si se tiene en cuenta que eran las que más parte de la deuda financiera concentraban cuando estalló la crisis. Pero la reducción del crédito ha sido -y sigue siendo- generalizada también en el resto de sectores productivos.

Préstamos e inversiones

Un endeudamiento excesivo es muy peligroso, pero bajos volúmenes de crédito pueden denotar también una atonía en la inversión y en el crecimiento económico. Como en todo, en esto la virtud también está en encontrar el punto medio, un saludable equilibrio. Y, visto lo visto de estos últimos años, ¿que la deuda financiera de las empresas siga cayendo como lo está haciendo en España es positivo o puede llegar a ser preocupante? Los expertos consultados por ABC coinciden, sin un ápice de duda: es positivo, porque se partía de un endeudamiento desorbitado.

«Las empresas han aprendido que no se puede estar tan apalancado como se estuvo cuando estalló la crisis, y los bancos también han aprendido que tienen que ser más prudentes a la hora de conceder créditos», explica el economista Rafael Pampillón, del IE Business School. Y que la deuda crediticia del tejido empresarial español siga recortándose no significa que la inversión productiva ande escasa. Todo lo contrario, indica Pampillón: «La inversión ha crecido muchísimo, ha habido una ampliación importante de la capacidad productiva existente, pero esas inversiones se financian mucho más con recursos propios, algo que ponen de manifiesto la cantidad de ampliaciones de capital que ha habido».

Más que la media europea

Por su parte, el economista y director general de CEOE en Aragón, José María García, cree que aún hay que ahondar más en ese desapalancamiento del sector privado. «En todos estos años ha sido muy intenso entre las familias y más aún entre las empresas, hemos rebajado nuestra tasa de endeudamiento a niveles más próximos a la media de la zona euro, pero todavía estamos en ratios de apalancamiento altos». «Cuando empezó la crisis nuestra deuda era 66 puntos mayor que la media de la zona euro; ahora es 16 puntos mayor», indica.

Este experto afirma, a su vez, que esa reducción de la deuda crediticia de las empresas en España no significa que no estén invirtiendo. Indica que hay menos deuda crediticia porque «las empresas están recurriendo mucho más a financiar sus proyectos con fondos propios». Pero este economista y directivo de la CEOE advierte que, en esto, el minifundio empresarial español es un problema: el pequeño tamaño de la mayoría de empresas españolas -explica- dificulta su acceso a fórmulas de financiación extrabancaria, caso de los mercados alternativos de renta fija o los fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Es otro dato más -dice- que aconseja trabajar para que la empresa española gane tamaño.

ABC – 23 de octubre 2018