Refino de petróleo, metalurgia, energía y química encabezan el crecimiento interanual
En el otro extremo, la industria de la alimentación no crece y la de vehículos de motor apenas sube un 0,6%
La tensión geopolítica en Oriente Próximo vuelve a trasladarse a los mercados energéticos y empieza a dejar huella en los precios industriales. En España, según los últimos datos del Índice de Precios Industriales (IPRI) del Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de las actividades relacionadas con este sector registraron en julio una subida interanual del 9,2%, impulsada especialmente por el encarecimiento de la energía.
Tanto es así que los precios de cuatro sectores industriales crecieron más de un 10% en comparación con julio de 2025. En este contexto, el refino de petróleo apuntó la mayor subida con un 37,2%, frente a hace un año. Le siguen la metalurgia, con un 16,6%; el suministro energético, con un 16,1%; y la industria química, con un 13%.
Hay una explicación detrás de esta alza: la elevada exposición de estas actividades a los costes energéticos y a las materias primas. La energía tiene un peso especialmente relevante en industrias como la metalurgia y la química, mientras que el refino está directamente ligado a la evolución de los precios del petróleo y sus derivados.
En el caso del sector químico, su elevada dependencia energética supone una presión añadida sobre sus costes de producción. De hecho, según la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), a cierre de 2025 el precio medio del gas se situó un 145% por encima de los niveles previos a la crisis de 2019, mientras que los derechos de emisión acumularon un incremento del 170% y los precios eléctricos, incluidos los servicios de ajuste, fueron un 65% superiores.
Con respecto al resto de sectores, destacan algunos como la industria del tabaco y las extractivas, que experimentaron un crecimiento superior al 5%. En concreto, un 5,2% y un 6,1%, respectivamente. La subida del primero se produjo después del aumento de la fiscalidad sobre el tabaco. En este sentido, el Gobierno elevó el tipo específico del Impuesto sobre las Labores del Tabaco un 2,5% para los cigarrillos y un 6,8% para el tabaco de picadura de liar entre 2025 y 2026.
Por otro lado, entre las actividades más estables resalta la industria de la alimentación, que no creció en el último año; la fabricación de vehículos de motor, remolques y semirremolques, que experimentó un alza del 0,6%; la industria del papel, un 1%; y fabricación de productos farmacéuticos, un 1,2%. Por su parte, industria textil, la del cuero y del calzado, la de fabricación de bebida y la de captación, depuración y distribución de agua aumentaron un 1,6%.
Sin embargo, el repunte de los precios también se refleja en el bolsillo de los consumidores y no solo en el ámbito industrial. El indicador adelantado del IPC situó la inflación anual en el 4,3% en agosto, siete décimas por encima de la registrada en julio, mientras que la inflación subyacente se moderó una décima, hasta el 2,9%, según el INE. Así, el IPC general, que encadena dos meses consecutivos de ascensos, no superaba el 4% desde abril del 2023.
Futuro incierto
Las perspectivas apuntan a que la presión sobre los precios no desaparecerá de forma inmediata. El Banco Central Europeo (BCE) prevé que la inflación de la zona euro alcance una media del 3% en 2026, frente al 2,1% registrado en 2025, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. El organismo espera que la inflación alcance un máximo del 3,4% durante el tercer y cuarto trimestre de este año y se mantenga por encima del 3% hasta principios de 2027.
No obstante, el BCE contempla una moderación posterior de las presiones inflacionistas. Según su escenario de referencia, la inflación descendería hasta el 2,3% en 2027 y volvería al objetivo del 2% en 2028, a medida que se disipen los efectos de la perturbación energética.
El escenario sigue condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Próximo y los precios de la energía. El BCE advierte de que una perturbación energética más intensa y persistente podría mantener la inflación más elevada durante más tiempo. En su escenario severo, la inflación alcanzaría el 4% en 2026 y el 5,3% en 2027, frente al 3% y 2,3%, respectivamente, previstos en el escenario de referencia.
El sector químico reclama medidas estructurales
La Federación Empresarial de la Industria Química (Feique) advierte de que los elevados costes energéticos se han convertido en el principal factor de pérdida de competitividad del sector.
Por este motivo, reclama medidas estructurales urgentes como reducir la fiscalidad eléctrica, incluyendo la derogación —o tipo cero— del Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica (IVPEE) para el conjunto de la industria y la ampliación de la base de beneficiarios de la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad, actualmente del 85%, entre otras actuaciones.
El Economista – 31 de Agosto 2026
