El sector europeo del motor recorta su beneficio por los aranceles y la competencia china

Las principales compañías europeas del sector automovilístico cierran el primer trimestre de este año con un importante retroceso en sus ganancias, lastradas por el descenso en las entregas de vehículos por la fuerte competencia de las firmas chinas, las consecuencias económicas del conflicto de Oriente Medio y el impacto de los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Entre las firmas más grandes se han registrado descensos de hasta dos dígitos en el beneficio neto, con un especial impacto entre las empresas alemanas del sector, como Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz, que recortaron sus ganancias un 28,4 %, un 23 % y un 17,2 %, respectivamente, en términos interanuales.

En el caso de los tres grupos, las entregas han descendido tanto en términos globales como en China, donde se han enfrentado a la fuerte competencia en el país de las marcas patrias.

También Audi, con una caída de las ganancias del 11 % interanual, ha registrado un retroceso de sus ventas en China, aunque también en Norteamérica, mercado en el que ha sufrido la mayor caída de las entregas, lo que lo convierte en la principal razón del descenso de su beneficio.

En el otro lado de la balanza se han situado Stellantis o Seat y Cupra, cuyos beneficios han crecido debido a circunstancias excepcionales. En el caso de Seat, la firma española ha cerrado el primer trimestre con un beneficio operativo de 43 millones de euros, un 760 % más, por el «riguroso control de costes y gastos indirectos» y el fin de los aranceles al Cupra Tavascan en China. De su lado, Stellantis ha logrado un beneficio neto de 377 millones de euros, frente a las pérdidas de 387 millones de euros del año anterior.

La Casa Blanca empieza a plantearse seriamente la puesta en marcha de medidas de calado que restañen las heridas económicas que está provocando la guerra con Irán. Ayer, el secretario de Energía, Chris Wright, admitía en una entrevista en la NBC que el Gobierno de Trump está estudiando suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina, en un contexto marcado por un aumento importante de los precios del combustible. «Todas las medidas que puedan tomarse para bajar el precio en las gasolineras y reducir los costes cuentan con el apoyo de esta administración», declaró Wright. Los impuestos federales gravan con 18,3 centavos el galón de gasolina (equivalente a unos 3,8 litros), y con 24,3 centavos el del diésel.

Los precios de la gasolina se han disparado en Estados Unidos y rozan ya los 4,6 dólares por galón, lo que supone un crecimiento de más del 50 % desde que comenzó la guerra con Irán, una circunstancia que está provocando que la desaprobación hacia la gestión de Trump esté aumentando de forma considerable en todo el país.

La Voz de Galicia – 11 de mayo 2026