El conflicto restará al crecimiento entre dos décimas y dos puntos, según el Observatorio Económico de la UFV
La guerra de Irán tendrá un impacto negativo sobre el crecimiento de la economía española equivalente a entre unos 4.000 y 39.000 millones de euros, dependiendo de la duración del conflicto y sus efectos sobre la economía global en los próximos meses, restando entre dos décimas y 1,7 puntos al producto interior bruto con respecto a la estimación previa. El escenario más pesimista, uno en el que la guerra se prolongue, disparando el barril de petróleo por encima de los 120 dólares (103 euros) y picos de 150 (casi 130) —el objetivo declarado de Irán es alcanzar los 200 (172) mediante ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico para desestabilizar la economía global y obligar a Estados Unidos a retirarse— y con la inflación por encima del 5%, que mermaría el incremento del PIB del 2,24% que contemplaba el escenario base a un 0,53%.
Según un informe elaborado por el Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), el empleo solo crecería en este caso extremo un 0,5% en 2026, 1,6 puntos menos de lo previamente esperado. En el mejor de los casos —una guerra corta con una inflación no superior al 4% y el petróleo por debajo de los 110 dólares (95 euros)—, este centro dirigido por el economista José María Rotellar prevé que el crecimiento se modere hasta un 2,06% y el empleo aumente también a un ritmo inferior, del 1,9%.
En una situación intermedia, que pasaría por una guerra larga y una inflación por encima del 4%, con el petróleo superando los 120 dólares, el PIB crecería solamente un 1,49% y el empleo, un 0,75%. En este contexto, con un impacto económico previsiblemente en la horquilla de entre dos décimas y dos puntos, es decir, miles de millones de euros, el observatorio ha destacado que «la respuesta de política económica es crucial» y ha reclamado evitar la «tentación recurrente» de «intervenir precios», «subvencionar» o «aumentar el gasto público». En cambio, propone rebajar algunos impuestos y reforzar la oferta —el encarecimiento de los carburantes históricamente genera crisis por shock de oferta— facilitando la inversión, reduciendo las «trabas regulatorias» y permitiendo «que los precios transmitan la escasez relativa».
El análisis de la UFV advierte que, «si se opta por incrementar el gasto público, podrían deteriorarse las perspectivas de la economía en el medio y largo plazo». Sin embargo, «si se opta por aplicar rebajas de impuestos y medidas de reforma en la economía, la actividad económica y el empleo podrían mostrar una mayor capacidad de sostenimiento». Esta es la lista completa de medidas propuestas:
- Rebaja de los impuestos a la energía y a los hidrocarburos, que constituyen una gran parte del precio de dichos bienes y servicios. Debe ser generalizada, no por sectores, sino para todos los agentes económicos.
- Rebaja del IVA en los productos que lo permita la normativa europea y solicitud a la UE de la inclusión de los productos esenciales que no entren en el grupo en el que se puede aplicar la reducción del impuesto.
- Incentivos fiscales al tejido empresarial mediante medidas que permitan un mayor período de compensación de pérdidas y actuaciones específicas que aliviasen su carga tributaria, para permitirles sobrellevar mejor el encarecimiento de los costes inherentes a su actividad.
- Deflactar el IRPF, para liberar renta disponible para los agentes económicos.
- Llevar a cabo una reforma energética que intensifique el uso de la energía nuclear, como energía limpia, y del fracking, que disminuya la dependencia energética de la economía española.
- Elaboración de los Presupuestos Generales del Estado desde un planteamiento de presupuesto de base cero, para eliminar los gastos innecesarios y preservar los esenciales.
- Flexibilizar el mercado laboral, de manera que no suponga una losa a la contratación y que se incremente la productividad.
- Aliviar la carga que suponen las cotizaciones a la Seguridad Social.
Tras una tensa y larga negociación, el Consejo de Ministros aprobó este viernes un paquete de medidas para paliar los efectos de la guerra en Oriente Medio que contará con una dotación de 5.000 millones de euros e incluirá rebajas de impuestos, descuentos para colectivos vulnerables y ayudas directas para los sectores más afectados. Asimismo, dio luz verde a otro decreto que establece una congelación temporal de los precios del alquiler, similar al aplicado en crisis previas. Aunque el plan anticrisis incluye un descenso temporal de la presión fiscal en determinados ámbitos —como la energía—, también introduce, en contra de las recomendaciones mencionadas, intervenciones de precios en el caso del alquiler y del gas butano y propano. Sindicatos y patronales ya han tachado las medidas de «insuficientes».
The Objective.com – 22 de marzo 2026
