Mafesa cumple 60 años centrada en la comercialización de piezas de acero semielaboradas

La nueva edad del hierro

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se llevó por delante un buen número de empresas; muchas, obviamente, de la construcción. Mafesa, dedicada a la comercialización y distribución de material de hierro desde 1958, se había enfocado los años de la alegría del ladrillo a las armaduras metálicas del hormigón, que llegaron a concentrar el 80% de su actividad, y tras el estallido de la crisis estuvo a punto de saltar por los aires. Pero resistió. “Bajamos a los infiernos y tuvimos que cambiar el modelo de negocio para sobrevivir”, explica Eduard Brunet, que comparte con Jordi Rosell la dirección de esta compañía con sede en Vic, propiedad de sus familias en la que trabajan 154 personas. Así, ahora se dedica principalmente a algo que ya hacía antes y que vuelve a ser central: la venta de piezas semielaboradas, como vigas, tubos, chapas, pasamanos, angulares…Los armazones para la construcción hoy no pasan del 20%.

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                 Eduard Brunet y Jordi Rosell, copropietarios y consejeros delegados de MAFESA, que tiene su sede en Vic

“Tenemos vocación de servicio -apunta Rosell -, por eso aportamos valor a nuestros productos; por ejemplo, cortamos las vigas a medida y les damos una primera imprimación de pintura”. Esta reorientación de la actividad no se hizo hasta el 2013. Hasta entonces, la empresa trató de alargar la vida del negocio de las armaduras de la mano de grandes constructoras de viviendas. Y fue precisamente en esta etapa cuando lo pasó peor. “Tuvimos que salir corriendo”, recuerda Brunet.

La crisis llevó a la empresa a reenfocar su negocio y priorizar procesos que aportan valor a sus productos.

El posterior reenfoque acabó funcionando. Hasta la fecha ha dado buenos resultados, con crecimientos anuales de entre el 8,5% y el 16,5% desde el 2014. El 2017 la facturación alcanzó 46 millones de euros y la previsión es cerrar el 2018 cerca de los 50 millones. Son cifras aún distantes de los 72 millones anotados antes de la recesión, pero claramente superiores a su peor registro, el de 2013, que bajó hasta los 30 millones. Con todo, la firma no ha cerrado ningún ejercicio con pérdidas. En paralelo, ha aplicado un plan de mejora de todas las áreas (compras, ventas, marketing, informática, TIC, logística…), que ha contribuido a que las cosas vayan bien.

El almacenaje y la distribución de los productos se hace a través de seis centros: Vic y Seva (Osona), Canovelles (Vallès Oriental), Palafolls (Maresme), Vilamalla (Alt Empordà) y la Seu d´Urgell (Alt Urgell), con un alto nivel de autonomía de los equipos. “El Hierro es un producto que viaja con dificultad –explica Brunet – y por eso buscamos la proximidad con el cliente”. El mercado catalán concentra el 89% de las ventas de Mafesa. El sur de Francia el 10%, y Andorra el 1%. De cara al futuro, estudia crecer en el área de Lleida, aprovechando la buena conexión por el Eix Transversal y la A-2.

El sector de los almacenistas de hierros está muy atomizado. En Cataluña hay 30 empresas, la mayoría familiares, y 60 puntos de venta. Su facturación global es de 334 millones.